Results tagged ‘ pitcheo ’

¡POR TU MADRE, MIRA PA’LLÁ PÁ’ LA NACIONAL!

josh harrison 2Por Andrés Pascual

El Viejo Circuito está enfermo, el promedio de la punta no llega a .320 (Josh Harrison, Pittsburgh .317 hoy) y eso que hubo gente que se arriesgó: “eso no da poder, no da vista, no permite más contacto…” entonces ¿Qué ha provocado la anemia?

(más…)

UN CLUB MUY RARO, UNAS GRANDES LIGAS PEOR

josé fernández esta

Por Andrés Pascual

Leí hace algunos días la opinión de un cronista del Herald, Jorge Ebro, sobre el retiro del staff de abridores de José Fernández, el sensacional lanzador cubano que, ahora mismo, es el derecho más dominante de ambos circuitos; es decir, del mundo.

(más…)

EL COLAPSO MORAL Y EL CLUB AL GARETE

Toronto Blue Jays v Miami Marlins

Por Andrés Pascual

Antes de entrar en sazón, si algo debe ser preocupante para todo el mundo este año es la cantidad de jugadores lesionados. Aunque la situación es rutinaria de los tiempos modernos, “tan calificados dicen”, el problema se ha convertido en pandemia, da lo mismo pitchers que jugadores de posición y no hay respuestas ni comentarios de super-sabios de oficinas editoriales o de aburridos coaches de terreno que enseñan poco y resuelven nada.

(más…)

DOS CORTAS DE “PAPA MONTERO”

luque cinci

Por Andrés Pascual

“El Barbero” Sal Maglie no tenía peluquería, se afeitaba poco porque “la barba de 3 ó 4 días infundía miedo en los bateadores”, bueno, la barba… pero, “arrimarle” la bola a nivel de barbilla a cualquiera son otros cinco pesos.

Maglie pasó por el firmamento de las Grandes Ligas como un buen pitcher, del grupo que no se andaban con rodeos para “cerrar” a los bateadores, es decir, lanzarles adentro.

(más…)

DETRÁS DE LA COSTURA

Por Andrés Pascual

Hace unos días vi un documental de 2 horas en el MLB Channel sobre pitcheo de título “BEHIND THE SEAM” o Detrás de la costura.

En realidad los autores se recrean en lo que consideran “la evolución” del departamento desde 1960, haciendo hincapié en el desarrollo de la medicina deportiva aplicada a los brazos de los lanzadores, es decir, a las intervenciones quirúrgicas, sobre todo la conocida como Tommy John.

(más…)

SI LO LLEVAN A PASEAR AL HOUSTON, OK

Por Andrés Pascual

El jueves pasado conversaba con Tony Taylor, leyenda cubana y latina del beisbol, intermedista de 19 campañas como jugador activo en las Mayores y más de 20 en función de coach o trainer, sobre el regreso al box de Roger Clemens.

Ya comentan los correveidiles de siempre que Houston concluirá la campaña con el pitcher en el staff, mientras, para el próximo día 7 está señalada su segunda salida en liga menor. Aunque el propio serpentinero desmintió el rumor con “en Grandes Ligas hay que trabajar mucho”, parece que algo habrá.

Según el ex jugador cubano, lo comparto plenamente, un pelotero de 30 años que pierda 5 inactivo reduce su capacidad de juego en un 30 %, prácticamente irrecuperable si intenta regresar a la actividad.

Al modo mío de ver el asunto, a Clemens pudieran llamarlo como atracción de taquilla, para exhibirlo como a esos personajes raros de circos de pueblos chiquitos, pero, bajo ninguna circunstancia, para que se comporte como un bigleaguer del montículo capaz de ganar juegos.

Ni la cansona respuesta de “será muy útil para los pitchers tenerlo al lado” es de utilidad material, por lo que, a ciencia cierta, nadie puede responder qué persigue el club con la firma de un ex lanzador de 50 años que, como se vio por televisión, no tiene nada en la bola.

Se esta jugando buena pelota en Dominicana

04 de febrero de 2012


Hialeah, Florida.- Por Andrés Pascual.-En campeonatos de calendarios muy cortos, como los de la Serie del Caribe, por lo general se necesitan “lanzadores de hierro” para poder ganar, sobre todo como relevistas, serpentineros dispuestos, preparados para trabajar todos los días si hiciera falta, aunque las imposiciones de hoy han cambiado algunos conceptos tradicionales.

Una serie casi relámpago, de 6 juegos entre cuatro clubes, necesita el caballo de batalla trabajador y preciso que pueda convertirse en el paño de lágrimas de un manager a cualquier hora de cualquier juego.

(más…)

Los lanzamientos brujos de Livan Hernandez

Vamos, que hay una tónica malintencionado y
pretenciosa de establecer un rollo propagandístico alrededor del los peloteros
cubanos que han huído en los últimos 10 años, cuyo objetivo es confundir para
mantener un ranking que ya no es posible.

Por
aquí hay quienes olvidan que no están en Cuba, que no circula el Granma ni que
es obligado opinar en una sola dirección, por lo que el fracaso del jugador
cubano, “cosecha castrista”, es milimétricamente analizado y expuesto de forma
cruda, que es como esta proteína mantiene sus propiedades.

(más…)

El culto a la velocidad

Por Andrés Pascual

Es un síndrome de la sociedad del 1er. mundo: la novela no, el cuento, más corto y puede leerse en un “ida y vuelta” de pie en el metro o en el ómnibus; “fast-food”, no hay que cocinar y se esperan menos de 10 minutos, sentado al timón del auto, ante una puertecita de hamberguera, por el almuerzo; la compra por Internet evita el tiempo que se malgasta en un recorrido por el mercado y, después, la odiosa cola para pagar; un par de películas de estos tiempos se titulan “Fast and Furious”; otra de los 40’s, también…Toda la vida moderna, en las ciudades de países altamente desarrollados, se vive con el pie en el acelerador; es una exigencia, no una alternativa.
Sin embargo, donde único se disfruta la velocidad es en el deporte: en pista, con las carreras; en boxeo, con la rapidez de piernas y manos; en el automovilismo y en el motociclismo; en el balompié, con el desplazamiento arriba y abajo…
La velocidad de home a primera; o, entre bases, siempre ha sido plato de primera en la oferta del beisbol. Aunque, la fiebre del jonronero artificial de mentiras de los últimos años, logró opacar la importancia del juego alegre, pimentoso, rápido y agresivo; el destape del fraude de los esteroides, poco a poco, pone en orden cosas que nunca debieron desorganizarse.
Sin embargo, llenar un estadio, levantar en vilo a la concurrencia cada vez que dispare un chícharo hacia el plato es el pitcher supersónico. Históricamente, solo compara con la actuación de un lanzador veloz la del jonronero gigantesco, capaz de colocar la bola a la distancia casi infinita de 450 pies ó más, con solo girar las muñecas.
El lunes pasado, después de noticias preocupantes sobre el descenso en la velocidad de sus envíos, ocasionado por cierto grado de fatiga, según la dirección del Cincinnatti, volvió el novato cubano Aroldis Chapman a hacer historia en los anales de las Grandes Ligas, al marcar un lanzamiento en 106 m/h, lanzado a continuación de otro a 103 y que deja detrás su envío de 105, que lo habían calificado como el más rápido hecho jamás por un lanzador en ese nivel con radar.
Todo evoluciona a pasos de gigante, desde el sprint increíble en 100 y 200 metros en pista en la actualidad, hasta ese 106 m/h que el cubano puso en los récords.
¿A dónde va a llegar el esfuerzo humano en el pitcheo? Antes, un lanzador era considerado muy rápido o supersónico con 95 m/h; si a 97-98, nadie quería enfrentarlo y, si tenía control, pocos le podían ganar.
Cuando la Liga Cubana funcionaba, la velocidad era casi patrimonio exclusivo del refuerzo importado del Norte, “colorao, rubio y cocotú”, de 6 ó más pies de estatura y con 250 libras de peso, como Vinagre Mitzell; o de negros como Jim Grant, independientemente de que hubo cubanos que la “soplaban” como el propio Camilo Pascual, que no tiraba flojo ni algo por el estilo, o como Trompoloco Rodríguez, Wilfredo Salas, Jiquí Moreno, Marcelino López o Luis Tiant; pero, la velocidad, la justificaba el joven que iba a La Habana con la encomienda de pitchear en el invierno para mantenerse y para mejorar, técnicamente, en un tipo de pelota que exigía el máximo en el terreno bajo el ojo de expertos trainers.
Chapman mide 6’4, pero no pesa 220 libras, no tomó leche nunca; comió carne de res por primera vez cuando hizo el equipo de Castro a eventos internacionales y tira sobre 100 m/h todos los lanzamientos que hace cada vez que sale ¿Quién entiende eso? Mejor aún, ¿A dónde va a parar ese radar con este muchacho en la lomita si no se lesiona, comiendo carne de cualquier tipo diariamente y tomándose toda la leche en un día que el tirano no le ha dado a la población en 52 años?

Regresa el pitcheo soberbio y espectacula

Una de las justificaciones a favor del favoritismo personal ha sido “…bueno, pero todos los que lo usaron no lo consiguieron…”; era lo común y rutinario escuchar para encumbrar a Sosa, a Bonds, a Tejada o a Roger Clemens.
El problema que presentan hoy “los abogados del diablo” es que, una vez inhabilitados los jugadores de usar sustancias de crecimiento por miedo a “la prueba al azar”, reaparece el pitcher como elemento de protagonismo único en el beisbol, papel que nunca debió perder en el guión de esta novela de horror que no fue cosa de un día, sino que identifica todo un período de suciedad y trampa, de contubernio generalizado contra el juego, contra el fanático, contra la historia y contra la moral del pasatiempo.
Si no hubiera existido el período esteroides, Bonds y Clemens se hubieran retirado antes y no hubieran colocado sus récordes fuera del alcance de “los mortales”: esa retahíla de jonrones durante 5 ó 6 años; esa cantidad de victorias después de tener el brazo prácticamente arrancado; ese rosario de MVP’s y de CY YOUNG’s, son parte de la vergüenza nacional con culpa directa sobre el Comisionado, sobre el Sindicato y sobre los Dueños.
Ahora mismo, hay pitchers cuya tarjeta de indentificación contiene, inexcusablemente, el dato de superestrella; en ruta al superstrellato, otros y el de buenos lanzadores una cantidad que iguala al de cualquier período grande de la historia, cuando el beisbol se dirigía y administraba seriamente, con la responsabilidad que requiere un deporte que no solo es el nacional, sino que tiene una notable influencia en la grey infantil y juvenil.
Los serpentineros Josh Johnson, Félix Hernández, Roy Halladay, CC Sabathia o Tim Lincecum clasifican fácilmente como superestrellas de la serpentina, con otro grupo luchando por integrarse a los consagrados, entre los que se encuentra el venezolano Ricky Nolasco y otro mayor de magníficos lanzadores que tienen etiqueta de buenos estilo cualquier tiempo pasado.
Sin embargo, los mecanismos “evolutivos”, empleados supuestamente para mejorar el juego, obstaculizan, aunque posean las herramientas para brillar con todo su esplendor, que los pitchers puedan colocar los números antaño grandiosos: los 300 juegos ganados están en ruta a desaparecer; las temporadas de 20 ó más victorias que pudiera tener un lanzador en el orden de 6, 8, 10, en una época que se juegan 8 partidos más que antes de 1961, pudieran no volverse a repetir; la disminución de los juegos de nueve ceros ya es una evidente realidad y la de los juegos completos.
Los relevos, como resultado del número de lanzamientos o de innings trabajados, no solo crean un ambiente decepcionante para la labor de los abridores, sino sombría, más que clara y esperanzadora, para los propios clubes que, por regla general, dejan escapar victorias por esos cambios, tan frustrantes y rutinarios, que cansan.
Sin embargo, la reducción del uso de sustancias de fuerza y crecimiento es lo que va regresando al beisbol de nuevo a la normalidad: el rey del juego es el pitcher y el 75 % de la responsabilidad en la victoria es de la defensa, que incluye al trabajo monticular.
Los grandes bateadores, sin guarismos espantosos para fanáticos de la gradería, son posibles como elementos humanos, que encabecen los departamentos del bateo; pero no separados del resto de los hombres por una línea cuestionable, en igual medida que insalvable para la competencia histórica que, por eso, no podría emularlos en el mismo terreno y con las mismas y deshonestas armas que se usaron hasta el año antepasado.
Ichiro está ahí, cada vez que uno mira los promedios del Seattle, el tipo está montado en el potro de los .300, y John Mauer, y Pujol y Miguel Cabrera…
Hace falta que a estos mismos que descompusieron el potaje con demasiada sal, por miedo a la baja en los números de audiencia y asistencia, con lo que nunca tuvo que ver la cantidad de jonrones, sino la huelga, no se les vaya a ocurrir desarreglarlo con más picante otra vez y se forme un desbarajuste que no pueda resolverlo ni Mandrake el Mago.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 439 seguidores