Archive for the ‘ managers ’ Category

LOS CUBS QUIEREN A CHAPMAN Y A MILLER

Jun 9, 2016; Bronx, NY, USA; New York Yankees closing pitcher Aroldis Chapman (54) pitches against the Los Angeles Angels during the ninth inning at Yankee Stadium. The Yankees won 6-3. Mandatory Credit: Adam Hunger-USA TODAY Sports

Jun 9, 2016; Bronx, NY, USA; New York Yankees closing pitcher Aroldis Chapman (54) pitches against the Los Angeles Angels during the ninth inning at Yankee Stadium. The Yankees won 6-3. Mandatory Credit: Adam Hunger-USA TODAY Sports

Por Andrés Pascual

El desprecio por lo tradicional, por lo inteligente en el beisbol ha sido tanto, que los managers han pisoteado el ABC de la dirección tan rutinariamente que abochornan; los resultados, pobres y demoledores que han recibido por sus comportamientos erráticos, se erigen en fiscales, en soberbias Espadas de Damocles sobre sus aparentes huecas cabezas, aunque, a decir verdad, debe culparse al fantasma maligno y malévolo que acecha al beisbol de Grandes Ligas en todo.

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SLUMP, RESPETO Y PERSONALIDAD

harper bárbara

Por Andrés Pascual

La palabra moderna para definir el estado de ánimo de los “monstruos de caricatura del beisbol actual” es frustración: “está frustrado…”, que se parece mucho a incapaz de hacer por sí mismo, de reconocerse en los errores y tratar de enmendar lo que hace mal.

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¿QUÉ PAGAN, ADEMÁS, CON LA FIRMA DEL INSTRUCTOR BONDS?

bonds marlins

Por Andrés Pascual

Lo tradujé del material de Bleacher Report que propongo más abajo:

“Espera un segundo, ¿A los 51 años de edad Bonds conectó más jonrones que Giancarlo Stanton, el mismo jugador que tiene 64 en sólo 219 partidos en las últimas dos temporadas, que fue el segundo puesto para el premio 2014 de la Liga Nacional de Jugador más Valioso? Aparentemente si.

http://bleacherreport.com/articles/2625231-barry-bonds-reportedly-beats-giancarlo-stanton-marlins-in-hr-derby-at-camp?utm_source=newsletter&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mlb

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¿A QUÉ OBEDECE LA DIFERENCIA?

torriente placa cooperstown

Por Andrés Pascual

Hay una norma que huele a conspiración contra los peloteros cubanos negros que no actuaron en Grandes Ligas y es la de hacer todos los All-Star hispanos posibles; incluyo la selección del mejor pitcher, mejor bateador… con jugadores que actuaron en las Mayores; así dejan fuera a más de 6 propiedad exclusiva de la mayor de Las Antillas… posible por la escasez de cubanos relacionados con la prensa y me refiero a ESPN y cosas así, como en los propios clubes del Beisbol Organizado en otras funciones; o por el absoluto desconocimiento de los cubanos que trabajan en diarios de gran tirada como los de Miami. Es una forma de congraciarse con las otras nacionalidades que no tuvieron, acaso por eso les interesa poco, participación de interés ni clase, salvo algunos pocos, en la pelota mal llamada independiente para proyectarse como jugadores de actuaciones memorables.

El circuito sepia americano contempló, por las razones que fuera, a muy pocos jugadores que no fueran de origen cubano; incluso la única nacionalidad latinoamericana que poseyó clubes en ese beisbol fue la cubana; todavía más atrás, en 1911, el Dr. José Enríquez logro realidad su sueno de constituir el primer club en el beisbol americano solo con peloteros cubanos, el Long Branch, que jugó para la liga New York-New Jersey y ganaron el campeonato en 1913 con Luque y Miguel Angel González en el róster, a 18 1/2 juegos del segundo lugar.

Otro detallito que se emplea mucho es el de “Rod Carew es el mejor bateador hispano de todos los tiempos…” ¿Por qué?

La barrera racial fue tan injusta que, hasta hoy, tenemos que seguir, por lo menos nosotros los cubanos, aguantando esos paquetes y nadie mira hacia atrás.

Roberto Clemente fue una estrella de su tiempo; sin embargo, en el tipo de beisbol que le tocó jugar, el criollo Cristóbal Torriente hizo lo mismo que él: lo mejor en el rightfield, pero más bateador.

Pelotero de cinco herramientas, bateador de bolas malas, el zurdo de la ciudad de Cienfuegos fue capaz de arrancar elogios como el de C. I. Taylor, manager del Indiannapolis A.B.C, que dijera una vez: “Si ves a Torriente por la acera de enfrente puedes decir, sin exageración, que ahí va un team de pelota…”

Muchos años después de 1920, Frankie Frisch dijo:”Yo estaba en La Habana con Babe Ruth y otros doce jugadores de los Gigantes de Nueva York; ocurrió cincuenta años atrás y todavía lo recuerdo claramente, sobre todo a Cristóbal Torriente, un tremendo bateador zurdo que jugaba en los jardines. Creo que yo actuaba en tercera en cierto momento cuando bateó de rolling hacia mí y, por instinto, mire el guante buscando la pelota, que no estaba; sino había hecho un hueco profundo a centímetros escasos de donde cubría; la bola, que casi nadie pudo ver, continuó viaje rumbo al leftfield. Tuve suerte de que no fuera de frente. Torri no solo es uno de los bateadores de más poder que haya visto, sino que chocaba con la pelota como cualquier otro super-bateador y eso es lo que fue, un super-bateador. En aquellos días, Torriente era la verdadera estampa de un pelotero. Nos hubiera gustado sobremanera traerlo a las Grandes Ligas…”.

En el Chicago American Giants, de Rube Foster, el tremendísimo outfielder era el bateador de poder, el clutch hitter que no fallaba, por lo que el manager podía contarle a la prensa después que: “…Hombres rápidos, que se embasaban, como Jelly Gardner, Jimmy Lyons, Dave Malarcher o Bingo DeMoss iniciaban el derrumbe de la oposición con sus rollings y su velocidad para ganar bases extras…entonces venía Torriente, con su clase y su determinación. Yo siempre decía, “llega que atrás viene Torri y él terminaba la frase con vamos, que de cerrar me encargo yo y se encargaba como nadie ni con la seguridad que lo decía…”

Cristobal Torriente era reconocido como un bateador que disparaba verdaderos cañonazos hacia todos los ángulos y su poder al bate se comparaba con Josh Gibson: en el primer Almendares Park, donde las cercas estaban a más de 500 pies, disparó jonrones que cayeron detrás de las bardas sin bola viva, sin bates especiales ni, mucho menos ,esteroides.

Según Bob Williams, un ex short stop del beisbol sepia, en la temporada de 1920, mientras jugaba para el Chicago American Giants, Torriente disparó una línea que le dio a un reloj de 27 pies de altura por encima de la cerca del centro del terreno, por lo que las manecillas se dispararon y comenzaron a girar alocadamente sin dirección. Los batazos del cubano eran normalmente de entre 450, 480 pies según quienes pudieron verlo.

Junto a Jelly Gardner y Jimmy Lyons formó el mejor outfield del circuito negro en toda su historia y, como jardinero derecho, tenía manos extraordinarias para fildear, tan buenas que lo usaron, a pesar de ser zurdo, en segunda, en el short y en tercera, su brazo era un verdadero cañón y, si no triunfó como pitcher (récord 15-5) en Ligas Negras, se debió a su extraordinaria clase como bateador; la velocidad del cienfueguero era comparable a la de los tres mejores en el beisbol de entonces, un verdadero super-pelotero de las tan manoseadas cinco herramientas.

En 1918 se unió al Chicago Americans Giants y quitó del jardín central a Oscar Charleston, que tuvo que irse al left. Ese año el cubano tuvo su bautizo contra pitchers big leaguers en tierra americana cuando enfrentó a los Piratas de Pittsburgh, bateándole cuatro hits en dos juegos a Jack Quinn y Dave Jones.

Un año más tarde, en La Habana, jugando para el Almendares, en un tour por la Isla contra los Bucaneros, bateó de 18-11, incluyendo un triple, 4 dobles y 2 jonrones a Leo Cadore, Hal Carson, Elmer Ponder y Jeff Pfeffer.

A los Piratas les siguió el escuadrón All-Americans de Jack Quinn, Torriente terminó la serie con .359 y cuatro jonrones, todos para empatar o decidir juegos y uno de ellos, conectado a John “Mulo” Watson, épico, de una distancia superior a 550 pies del home.

Torriente, Gardner y Jimmy Brown fueron una especie de playboys para el club Chicago American Giants, amaban la vida bohemia, hasta altas horas de la madrugada, por lo que Fóster acostumbraba a multarlos y suspenderlos si tenían un mal día; no obstante, una vez reconoció que eso no pudo hacerlo sino dos veces con el cubano, que no acostumbraba a “días malos” con frecuencia ni por el alcohol ni por el cansancio ni, mucho menos, por lesiones, que le ocurrían muy raramente y nunca graves.

En 1921 bateó .302 y contribuyó decisivamente a que su club ganara la recién instaurada Serie Mundial de Ligas Negras contra el Bacharachs de Dick “Cannonball” Redding: con la serie empatada a tres, decidió con el más largo jonrón jamás bateado en Dyckman Oval, en el Bronx, que puso el marcador 6-3 a favor de los Americans Giants en el sexto, entonces se hizo cargo del box y cerró el juego con tres escones. Ese año con otro enorme estacazo en Shibe Park, Filadelfia, eliminó al Hilldale -posterior equipo de Martín Dihigo-, con score de 5-2. Torriente fue chambion bate en Ligas Negras y su promedio de por vida fue de.339, acumuló averages de .400 ó más y por encima de .370 varias veces; en la Liga Cubana, su .351 es el más alto de todos los tiempos, seguido por otra extraordinaria injusticia de Cooperstown, Alejandro Oms, con .350.

En 1952, el editor deportivo del Pittsburgh Courier, Wendell Smith, escogió el más grande outfield negro de todos los tiempos: Monty Irving, Oscar Charleston y Cristóbal Torriente; pero, para Cum Posey, el zurdo cubano era el mejor de todos, En “La Otra Mitad de la Historia del Beisbol”, John B. Hollway, luego de entrevistar a muchos estrellas negras de hasta finales de la década de los cuarentas, llega a la conclusión de que: “…Cristóbal Torriente fue el mejor jugador salido de Cuba que no jugó en Grandes Ligas; mejor que Dihigo, porque bateaba y corría más y con el poder de dos privilegiados: Babe Ruth y Josh Gibson. Era un jugador defensivo sin igual en el jardín derecho; pero jugaba como el mejor en el centro; podía dominar como pitcher y no hacía errores ni en segunda ni en tercera, a pesar de su condición de zurdo.

En 1969, el cronista cubano Pedro Galiana, que vio a Torriente y a Dihigo en sus mejores momentos en este país, dijo: “Eran tan completos como cualquiera de los buenos de ayer o de hoy; pero el mejor pelotero cubano fue Cristóbal Torriente, sin discusión, que yo los vi a todos, en Cuba y aquí…”

John H. Lloyd, apodado “el Honus Wagner sepia” porque en nada era inferior su juego al del estrella de los Piratas de Pittsburgh declaró, en 1947: “El cubano Torriente, de 5’9 más o menos y 195 libras, corría más que yo, tenía el brazo de Meusel y fildeaba como Tris Speaker, ¿Bateando? Busca el mejor que haya y así lo hacía. En Cuba soltó un rolling al short stop que no me dio tiempo a colocarme bien, me golpeó el tobillo y levanto un fly de más de 30 pies de alto, cuando caí al suelo, pensé que me había arrancado el pie y de milagro no me lo arrancó…”

Definitivamente, si para los americanos Satchel Paige cuenta como el mejor pitcher de todos los tiempos y ponen a Gibson a discutir el mejor bateador, ¿Cómo se llama la política de no hacer lo mismo entre hispanos para “separar” y desconocer a los cubanos, que no pudieron jugar en el Beisbol Organizado, de ocupar iguales galardones entre los latinos? Yo lo sé, allá usted si no lo entiende así.

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AHORA LO ASESORA EL G-2 ¡QUÉ BARBARIDAD!

LA HABANA, CUBA: Cuban President Fidel Castro (L) and Commander Camilo Cienfuegos laugh during a baseball match between the own 'rebels' in Havana, shortly after toppling dictator Fulgencio Batista in 1959. AFP PHOTO/Archivo VERDE OLIVO (Photo credit should read STR/AFP/Getty Images)

LA HABANA, CUBA: Cuban President Fidel Castro (L) and Commander Camilo Cienfuegos laugh during a baseball match between the own ‘rebels’ in Havana, shortly after toppling dictator Fulgencio Batista in 1959. AFP PHOTO/Archivo VERDE OLIVO (Photo credit should read STR/AFP/Getty Images)

Por Andrés Pascual

Lo del Nuevo Herald no tiene nombre, no solo la plantilla repleta de castro-obamistas, sino de editores sin ningún conocimiento de nada que tenga que ver con el deporte profesional y Cuba. Si no cree lo que digo, lea el link que voy a comentar, claro, usted podrá entender lo que sugiero, no porque conozca de pelota, sino porque LO HAYA GOLPEADO la política y haya sufrido “el ejercicio del poder criminal de la horda proletaria”:

http://www.elnuevoherald.com/deportes/beisbol/article41356521.html

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EL HOUSTON ES UN CLUB DE FUTURO, MAÑANA TODAVÍA ES HOY

correa foto

Por Andrés Pascual

Los Astros prometen el célebre mundo, sin embargo, al modo mío de verlo, el conjunto de figuras noveles más enjundioso de las Grandes Ligas es el Chicago Cubs, los veo en la Serie Mundial ya, haciendo chilindrón del chivo de más de 65 años cuyo berrenchín es insoportable, sobre todo, porque nadie los acompaña en el capítulo de maldiciones, creadas para barnizar la poca visión de quienes han tenido que seleccionar a los jugadores del róster año tras año, a pesar de Banks, de Santo, de Jenkins, de Williams, de Niekro, de… y porque se han contagiado con la negatividad de un público tan fiel que les hace daño. Entonces se han asustado, los abandonó la suerte en momentos inoportunos y han cedido a la presión.

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A PROPÓSITO DE LA MUERTE DE YOGI BERRA

berra jackie robo home

Por Andrés Pascual

Yogi Berra no fue “el último de los grandes jugadores yankees”, hasta donde sé, Whitey Ford está vivo aún y quedan otros del famoso sistema de “two platoon” que tanto utilizó Stengel. Voy a desviarme del tema un momento para hacer una breve reseña de qué es, según mi pùnto de vista, la “doble alineación”:

A los dirigentes que menos botan en los clubes de Grandes Ligas son a los Administradores, que, en esta época tan moderna como extraña, han cambiado su lugar de trabajo, la oficina, por el terreno de juego, por eso es común verlos durante el trainning, incluso durante la temporada, hablando con el director en “zona fair” con una lista en la manos, supuestamente el róster del club con los guarismos “sabiométricos”, para imponer “su capricho” sobre este o aquel jugador, haciendo quedar a quien manda el juego en plano de basura prescindible. Por lo que se ve, hoy cualquiera puede ser manager en el beisbol profesional.

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MANAGERS, PITCHERS Y ALINEACIONES GANADORAS

ventura y scioscia 2Por Andrés Pascual

Hace 20 años, José Canseco le pidió a Kevin Kennedy, entonces manager del Boston, que lo dejara lanzar el último inning de un juego decidido por la abultada diferencia, el director accedió y el cubano terminó en el quirófano para una operación de ligamentos seriamente lesionados.

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¿SI LO HUBIERA DICHO HOY? LO QUEMABAN VIVO

04 May 1956, Washington, DC, USA --- The fellow at right is Chuck Dressen, now manager of the Washington Senators. He's having a little set-to with plate umpire Ed Runge in a fourth inning rhubarb during Senators-Cleveland Indians game. Dressen in the Washington camp is obviously the same as Dressen when he was in Brooklyn or to coin a phrase - Washington or Brooklyn, Baseball's the same. --- Image by © Bettmann/CORBIS

04 May 1956, Washington, DC, USA — The fellow at right is Chuck Dressen, now manager of the Washington Senators. He’s having a little set-to with plate umpire Ed Runge in a fourth inning rhubarb during Senators-Cleveland Indians game. Dressen in the Washington camp is obviously the same as Dressen when he was in Brooklyn or to coin a phrase – Washington or Brooklyn, Baseball’s the same. — Image by © Bettmann/CORBIs

Por Andrés Pascual

“Chiquitico” Dressen (FOTO RECLAMANDOLE AL UMPIRE RUNGE) jugó en Cuba, en el Championship (hoy no lo escribo como lo pronuncio) y no aprendió ni a saludar en español, hay que ser muy bruto para estar jugando pelota en Cuba durante 3 meses de cinco años y no haber aprendido a hablar español por lo menos regular.

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CON LUQUE EL JUEGO ERA CLARO Y DURO

luque giants buena

Por Andrés Pascual

Adolfo Luque no hubiera podido dirigir hoy, le sobraba el amor propio, que no es precisamente un requerimiento para mandar el juego “sabermétrico” de Grandes Ligas.

Estos son tiempos para Joe Torre, con quien el dueño de los Yankees barría el suelo y lo utilizaba como al saco de boxeo colgado en una habitación, que se le da hasta sudar la ira, sin importar qué la ocasionó.

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