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1959, LA EXTRAÑA TEMPORADA DE LOS CUBANS SUGAR KINGS

                                                                                                                                cubans 1958

Por Andrés Pascual

El criterio “compra de campeonatos” por la gerencia de un club en el beisbol, que no tiene nada que ver con “arreglos” en el terreno, sino con la adquisición de jugadores que estarán en la nómina solo el tiempo necesario hasta que se gane, en las Mayores, ha sido de factura moderna, si puede concebirse la distancia de entre 35-45 campañas como “beisbol de nueva o, más o menos, reciente edición”.

El resultado de un campeonato obtenido porque los refuerzos tenían una encomienda específica y la conclusión fue el desarme del club, además de recrear intereses económicos gananciales para la gerencia, es el hundimiento del fanático en la más profunda y amarga decepción.

Acaso por creer confiadamente en intenciones contaminadas que atentaron contra sí mismo sin misericordia; porque la prensa de hoy no tiene en cuenta la incidencia histórica ni en el presente ni en “lo futuro” como objeto de análisis; a veces porque les falta la chispa obligatoria y son incapaces de relacionar lo uno con lo otro; o porque temen perder los beneficios que le brinda el club para callarlos a su favor, actividad maliciosa muy parecida al soborno, como suspenderles las credenciales y prohibirles el ingreso al estadio hasta para conferencias de prensa, es que se produce la frustración inevitable por la “traición premeditada con alevosía”, que pone al respetable en calidad de huérfano en estos tiempos: la prensa cobarde no puede responder a los intereses de nadie en ningún aspecto de la vida y el deporte es un ejemplo demoledor del compromiso, de cuánto puede costar mantenerse honesto y “clarividente” con quien se supone sea su depositario final, el fanático.

En los anales del pasatiempo, dificultades obligaron a algún dueño a desmembrar un club de nivel, como sucedió con los Atléticos de Filadelfia del período 1929-1931, cuando Connie Mack, llorando, declaró que no podía seguir presentando un conjunto superior a los Yankees, que, de hecho, los dejó detrás en la carrera por el banderín de la Americana en el período que señalé.

Los Elefantes Blancos se constituyeron como el gran club de finales de los 20’s y principios de los 30’s, porque el trabajo de selección de novatos de sus “buscadores” en todo el país fue eficiente; así, firmaron como colegiales a Lefty Grove, a Al Simmons, al Mulo Haas, a Chapman, a Jimmy Dikes, a Earnshaw, a Foxx o al catcher Mickey Cochrane, que integraron ediciones superiores a los Yankees, incluso en el departamento del juego que mejor representaba al equipo de Nueva York, el bateo; los Cuáqueros de Joven Circuito bateaban más y jugaban mejor que el grupo de Ruth y Gehrih, además, tenían al zurdo Grove.

En 1958 los Cubans (Havana oficialmente) Sugar Kings (foto del club en 1958), segundo equipo criollo perteneciente al Beisbol Organizado en los Circuitos Menores, asentado en la capital cubana con propietario cubano, tuvo una actuación desastrosa y ocuparon el sótano de la Liga Internacional Clase Triple A, sin alcanzar el mediocre, pero, ridículamente registrado como “aceptable” promedio de .500 (.425), por récord de 65-88, a 25 del primero, ocupado por los Reales de Montreal.

Aquel año y durante todo el calendario regular de 1959, la escasez de público hizo peligrar la permanencia del club en la liga, entonces la Gerencia se dedicó a ofrecer diferentes actividades como ganchos de atracción de taquilla, una de las cuales fue permitir que la Liga Nacional de Beisbol Amateur (UAAC) desarrollara juegos de su calendario antes del dominical de los Azucareros, o traer a artistas del radio y la televisión a shows comprendidos en el pago de la entrada; actividad que, por lo mismo, desarrolló la Liga Cubana también hasta el último de sus torneos en 1960-61; otras, permitir la asistencia femenina un día a la semana gratis, o de los niños durante el Día de Reyes Magos.

El club cubano, indudable orgullo del beisbol nacional al que no acaba de reconócersele su importancia, que puede considerarse aún como el símbolo del poderío de los hombres de empresa vinculados al beisbol en el país, no tuvo la relación con su matriz de Grandes Ligas de modo regular, es decir, nunca fue la sucursal del Cincinnatti, sino que el compromiso se estableció por medio de contratos de trabajo entre ambas partes, una de cuyas bases fue la compra venta y el intercambio de jugadores.

Utilizando fundamentalmente el talento regional sin relaciones con el Beisbol Organizado, puede decirse que los Cañeros respondían al área caribeña, con muchos jugadores cubanos o de otros países de la zona que “venían e iban” durante la temporada.

Mayormente cubanos y venezolanos, con algunos boricuas (Nino Escalera, Tite Arroyo…), mexicanos (Panchillo Ramírez, que abandonó el club a media campaña en 1958), panameños (Scantlebury o Pablo “Manito” Bernal), formaban las ediciones que se hacían cargo de los aplausos o de los lamentos tras cada éxito o derrota en los estadios de la Internacional, además de algunos jugadores americanos enviados por el Cinci como el pitcher Ted Wiend, los jardineros Novack o Pendleton, los infielders Nicholas o Lipon o el catcher Calderone…

De esa forma, zozobrando por el viento en contra de la miserable asistencia a los juegos, mal navegaron los Cubans durante 7 campañas, incluida la del “campeonato”, nunca apoyados como merecía un club de clase Triple A en La Habana por la fanaticada que no lograron; únicamente durante los playoff’s y la Pequeña Serie Mundial que, a pesar de todo, ganaron contra los Molineros de Minneapolis en 1959, vieron el estadio con reglas especiales de terreno por concurrencias de abarrote. Esta es la verdad de la relación entre los Cubans y el fanático criollo.

En 1959 los Sugar Kings tenían un club con reclutas promisorios como los infielders Rojas, Cárdenas y Borrego; un jardinero de clase aún para las GL en Tony “Haitiano” González; un par de pitchers que se establecerían en Grandes Ligas por más de 10 temporadas en el derecho Orlando Peña y el zurdo Miguel Cuéllar; un catcher que fue regular en Cleveland y en California, Joaquín Azcué y el manager que debutó como primero del San Diego en 1969; a la vez, primero bajo contrato de las tan manoseadas minorías en la historia de las Mayores, Preston Gómez.

Tenían un buscador irrepetible como Corito Varona, un envidiable grupo de instructores, una Academia y el mejor estadio, ajeno a los parques de las Grandes Ligas, en el Grand Stadium de La Habana; un grupo de prensa y narracion eficientes (Felo Ramírez y Gonzalo López Silvero más Bobi Salamanca de suplente) y Ramiro Martínez como Jefe del Departamento del club (Ramiro fue el único periodista hispano que entrevistó a Jackie Robinson el día que debutó con el Brooklin en 1947), además de un sólido andamiaje de transmisión televisiva.

Roberto “Bobby” Maduro, hebreo como su padre Salomón (integró el grupo de 3 asesores de la viuda de Abel Linares cuando este falleció en 1931, para el manejo de los clubes Habana y Almendares que poseía la más grande figura del beisbol cubano en la historia) era un exitoso urbanista con un compañero de confianza ejecutiva, Miguel Suárez. Ambos habían demostrado cuánto amaban el beisbol a la vez de cuanto les interesaba hacer dinero con el pasatiempo.

Maduro había sido co-dueno de los Havana Cubans de la Liga de la Florida clase D, del Cienfuegos de la Liga Cubana y uno de los inversionistas del Estadio con Suárez.

Cuando el hombre que acompañó a Bernardo Benes a “los diálogos” en La Habana con el tirano para penetrar y destruir al exilio se decidió a solicitar la franquicia de los Cubans, la capital cubana era tal vez la más atractiva del subcontinente en infraestructura, sobre todo, en los aspectos diversión y entretenimiento, es decir, con una moneda fuerte y un grado interesante de turismo “rico”.

La campaña de 1959 fue pródiga en acontecimientos beisboleros para Cuba: Panchón Herrera ganó la Triple Corona en la Internacional, actuación opacada por la victoria de los Cubans en el propio Circuito y el Almendares ganó la Serie del Caribe en Venezuela, además, fue el primer año de alto rendimiento de Camilo Pascual en las Mayores con los antiguos Senadores de Washington.

En el amateurismo, que no le interesaba a nadie, el equipo nacional perdió los Panamericanos deshonrosamente, porque nunca alcanzó el team work debido a la división que creó mantener dos manager funcionando desde el banco.

A pesar de lo irregular de la relación de Maduro con el Cinci, el club rojo tenía un interés especial en la novena y yo creo que para mal, porque no se explica cómo, una vez en la pelea por la entrada al sistema cruzado de clasificación como cuarto lugar, mes y medio antes, compraron el contrato del mejor pitcher del club, Orlando Peña, para que hiciera grupo en el bullpen, dejando en las manos de Preston Gómez la papa caliente de suplir con eficiencia tamaño hueco, lo que logró el legendario director.

A Peña, una vez ascendido por el Cinci, Maduro debió remunerarlo con 1,000 dólares por acuerdo contractual, pago que nunca se produjo, además, la llamada al club matriz le impidió al tunero no solo disfrutar del dinero que nunca le dieron, sino de formar parte de la única historia importante del beisbol hispano desde que, en 1878, se declaró inaugurada la Liga Cubana.

Cuando los Cubans ganaron la Pequeña Serie Mundial y la prensa nacional se preparaba a redactar el pronóstico para la campaña de 1960, surgió el rumor de que los promisorios reclutas Haitiano, Cárdenas y Borrego serían vendidos al Cincinnatti.

Las fiestas de Fin de Año aplacaron un poco la preocupante noticia de la venta, de igual forma que entretuvieron a un pueblo que, desde hacia 11 meses, había dejado de existir como entidad nacional.

Para el campo de entrenamiento de 1960, estando los Cubans en su habitual estancia en Yucatán, se enteró Eladio Secades de que se daría a conocer la venta de los 3 jugadores, a los que el Maestro consideró insustituibles para poder clasificar ese año; entonces escribió un ácido material contra la operación mercantil, en que acusaba a Maduro de insensible con el público y lo responsabilizó con la debacle próxima que, verdaderamente, se haría realidad el 7 de junio, a media temporada, cuando le retiraron la franquicia a Cuba por el efecto antiamericano de la horda en el poder.

La respuesta de las oficinas del club contra Eladio Secades por el comentario tan acertado como valiente, fue retirarle la credencial al inmortal cronista y dejarlo fuera de las 3 reuniones de primavera con acceso a la prensa.

En respuesta a tan baja y cobarde actitud, Eladio redactó otro material en que ratificó: “…si los Cubans tuvieran la buena intención de que han alardeado con respecto al fanático; si de verdad estuvieran interesados en la salud del club y en mantener viva la relación con el público, lamento no haber estado en esas reuniones tanto como mi esposa Carmen la pérdida de nuestra perrita hace un año; pero, si esas reuniones solo cumplieron un par de actividades obligadas del calendario para continuar escondiendo cosas peores por venir, que pudieran suceder; entonces me alegro de que no me hubieran invitado, porque, para ofensas encubiertas, para mentiras disfrazadas, nunca he puesto mi máquina de escribir a la disposición de ningún cínico…por grande y fuerte que parezca…”

Si encuentra algún parecido con cierta Gerencia de un club asentado en Miami, o con la actitud cobarde, casi de Alma entregada al Diablo de la prensa local, es pura coincidencia.

EL “CORRING LOCO” DE ENOS SLAUGHTER EN LA SERIE MUNDIAL DE 1946

Cardinals Red Sox BasballPor Andrés Pascual

Uno de los momentos que más orgullo han sentido los cubanos (fíjese que dije cubanos, no hombres nuevos), en el beisbol,  fue por el desenlace dramático del 7mo juego de la Serie Mundial de 1946, en que los Cardenales de San Luis, “La Pandilla del Gasómetro”, competencia de los Yankees en Cuba por el apoyo popular, anotaron la carrera que les dio el triunfo sobre los Medias Rojas de Boston de Cronin y Ted Williams.

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PARA SELECCIONAR AL MEJOR MANAGER CUBANO DE LA HISTORIA

mike gzlez cardenales

Por Andrés Pascual

Si un cronista de la Cuba castrista “escoge” al mejor manager cubano (o pelotero) de todos los tiempos, tiene que hacerlo ajustado a la censura política: de los “viejos”, ninguno que haya abandonado el país después de 1961 cuenta, preferentemente, solo para competir sin poder ganar, deberá ser alguien que haya muerto en la Isla y/o que reposen allá sus restos. Es ley, no sugerencia. Por tal razón, llevan y traen a Marrero más que Padilla a su carretilla de naranjas; después, Natilla, Méndez y, si acaso, Luque. Por lo que seleccionan a Linares, a Kindelán, a Vinent y a Jorge Fuentes, para premios tan delicados y sensibles, de manera tan desfachatadamente ridícula y comprometida con lo politico.

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DOS BUENAS Y UNA PELIGROSA

BECKETT NO HIT 2

Por Andrés Pascual

Josh Beckett tiró un no hit no run contra los Phillies… lanzar un juego de estas características es una hazaña siempre, por lo difícil que resulta mantener a un escuadrón sin carreras y sin alcanzar la inicial por hit, pero, tratándose de un line-up de buenos bateadores, el mérito es tan grande como el esfuerzo que necesito el hurler para darlo; con esta victoria, el texano puso sus guarismos en 3-1 y en menos de 2.20 su pcl, por lo que se ve, intenta rehabilitar los últimos años de frustraciones que ha tenido.

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ABREU, VICIEDO, RAMÍREZ… 1ERA VEZ PARA EL BEISBOL CUBANO

ramirez viciedo y abreu

Por Andrés Pascual

Estos muchachos de la última hornada del beisbol nuestro están despidiendo por todo lo alto la grandeza del pasatiempo de la mayor de Las Antillas, hay algunos llamados a quién sabe qué cosas más allá de lo normal en Grandes Ligas, por ejemplo ¿Cuándo, en los anales de las Mayores, tres criollos ocuparon el tercero, el cuarto y el quinto turno de una alineación? Nunca y no estoy comparando épocas, que bien sé que el juego en este nivel ha decaído lo suficiente para no complacer al fanatico que exige clase profesional y le sirven amateurs ranqueados.

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TRAIGO LA MANO CALIENTE ANTERO…

abreu y minoso chicago stadium

Por Andrés Pascual

Vieja, muy vieja… creo que la sentencia es compartida por dos narradores cubanos, íntimos amigos en la vida real, que, a todos los efectos, es lapidaria: “un team no es tan malo como parece cuando está perdiendo, ni tan bueno como luce cuando está ganando…” por FELO RAMÍREZ y RUBÉN RODRÍGUEZ, q.e.p.d el Gordo que fue General Manager de los Tigres de Marianao y scout, último de los verdaderos sabios del beisbol cubano.

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BONITO “OPENING DAY” PARA PEPITO “EL MAJADERO”

jose fernandez abuelaPor Andrés Pascual

José Fernández tiró 6 innings dignos de un pitcher seleccionado para abrir la campaña 2014; complacencia absoluta del familiar que asistió al estadio a verlo: una carrera por jonrón de Carlos González sobre un lanzamiento que se le quedó ligeramente alto (colgado le dicen a este tipo de envío), cero pasaportes de libre tránsito, 5 hits y 9 ponches, su cuota predilecta para “el customer ansioso”. El serpentinero se llevó la Victoria ante los Rockies de Colorado. (más…)

FALLECE EN MIAMI EL EX PITCHER CUBANO HÉCTOR MAESTRI

cienfuegos 1959-60 buenaPor Andrés Pascual

El viernes 21 de febrero falleció en Miami Héctor Maestri García, ex lanzador que trabajó en el Champion profesional y jugó para el Ferroviarios en la Liga Nacional Amateur.

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CUBA Y EL SALÓN DE LA FAMA DE LAS SERIES DEL CARIBE

de la hoz almendares

Por Andrès Pascual (tomado de Univision-mipágina Enero 11 del 2003

Si algo perjudica a los jugadores cubanos de lo que se considera la primera etapa de las Series del Caribe en cuanto a integrar el Salòn de la Fama de ese evento, es la ausencia de representación oficial por la prensa cubana (entièndase bien, cubana; no castrista).

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CONSUEGRA FUE MEJOR QUE MARRERO EN GRANDES LIGAS

CONSUEGRA Y MARRERO HAVANA CUBANS

Por Andrés Pascual

De dos “vacas sagradas” se trata, “El Premier de los lanzadores de Cuba”, una indudable exageración de Pedro Galiana, pero… es el cronista inmortal y yo respeto eso, si fueran Elio Menéndez, Raúl Arce o Iván López ya estuviera tirando la galleta, pero es Galiana y merece no honor, sino todo el que se pueda acumular. Y Sandalio “Potrerillo “Consuegra, segundo champion pitcher cubano e hispano en Grandes Ligas y primero en el Joven Circuito.

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