EL GANADOR NO SE VA; EL QUE SE VA NO GANA

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Por Andrés Pascual

El título es un viejo proverbio americano, aplicado al beisbol consideraba que, quien se mantuviera defendiendo un campeonato de bateadores o de pitcheo tenía derecho a ganarlo, quien aceptara que lo sacaran de la acción no.

En los anales del juego, la esencia es de aspecto moral, porque el único que se quedó, lo ganó y mantuvo la marca de .400 en la era moderna ha sido Ted Williams.

La historia alrededor del gesto de elevado principio y respeto al fanático a continuación: el 28 de septiembre de 1941, Ted Williams tenía 23 años y bateaba .3996, que redondearía a .400 si no fallaba porque no hubiera ido otra vez al bate; el club jugaba en Filadelfia contra los Elefantes Blancos de Connie Mack; el Boston estaba a 17 juegos de los Yankees y el manager le propuso sentarlo para que mantuviera el promedio, único en ambas ligas después que Bill Terry conectó para .401 en 1930, el joven pelotero lo rechazó con la frase más lapidaria nunca antes vuelta a decir en el pasatiempo: “no, si no puedo batear sobre .400 en dos juegos no lo merezco…”, entonces jugó y bateó de 8-6 para .40566, redondeado .406. He aquí parte de la historia que hace diferente al tiempo de “ñañá seré” con el de los ricos sin compasión por el “respetable”.

Los 162 juegos han perjudicado al pasatiempo en todo, desde permitir que Ichiro superara a Sisler después de comparecer 77 veces más al bate y conectara 4 miserables hits solamente por encima de los 258 del inmortal del San Luis Browns; el récord de hits de por vida de Rose sobre Cobb con más de mil veces al bate que el Melocotón de Georgia; los jonrones de Aaron después de más de 2,000 veces al bate que Ruth, además de sus impulsadas, hasta los 61 jonrones de Maris o el récord de ponches de Koufax sobre el de Matty para la Liga Nacional el primer año de la expasión afrentosa.

Si Tony Gwynn o George Brett se hubieran “sentado” cuando cumplieron las veces al bate obligatorias con que Williams logró batear .406, no solo lo hubieran logrado, sino con un porcentaje relativamente más alto…

Pero a La Astilla le propusieron sentarse el doble juego dominical que cerraba las hostilidades del Joven Circuito en 1941, es decir, alrededor de 8-10 veces al bate, mientras Gwynn o Brett hubieran necesitado ausentarse de la alineación sobre 8-10 juegos, igual a 40 ó más veces al bate oficiales de las que consumió Williams.

El dominicano José Reyes (foto con LeMahieu) abrió con infield hit el último juego de la temporada regular del 2011 para los Mets, inmediatamente lo sustituyeron por un corredor emergente y mantuvo el campeonato de bateadores. Reyes se fue y ganó la corona, pero perdió la posibilidad de contarle una bonita historia a sus nietos.

El colmo sucedió esta temporada en la Liga Nacional, cuando a DJ LeMahieu lo sentó Walt Weiss durante 4 juegos y 6 innings en Colorado.

En cerrada pugna por el champion-bat con Daniel Murphy, de los Mets, bateando .348 el intermedista de los Rockies por .347 del jugador de Nueva York y este fuera por lesión, LeMahieu falló 0-2 en el último de los juegos que jugó (lo sentaron en el 6to), el 5to antes de salir cuatro consecutivos.

El domingo final de esta campaña, Murphy salió de emergente y falló, permitiendo que el ganador del título se quedara cómodamente sentado observando el juego de su club. El ex alumno de LSU ganó el campeonato de bateadores por jugar 3 innings de los últimos 46 de su novena, que no rompe reglas escritas, pero afecta la moral individual y del juego actual.

Y ¿la Media? ¿Dónde? Bien, persiguiendo datos sosos de “lo sabermétrico”, que complican tanto que Pitagoras nunca podría determinar cuándo un jugador es completo o no si le hubiera gustado el pasatiempo y viviera. O detrás del apoyo sostenido a la reivindicación de los pecadores, pisoteando la moral colectiva con tanta responsabilidad como las oficinas, el sindicato y los peloteros.

Pero las papas podridas se pueden encontrar en el saco donde echaron el espíritu heroico de este país; a fin de cuentas, Ted Williams y muchos más volaron aviones en guerras de verdad defendiendo la democracia del mundo.

Hoy ni van a la guerra los peloteros, no la conocen si no es a través de juegos de video, pasatiempo preferido del 90 % de los jugadores de Grandes Ligas…

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