ENTUSIASMO FANÁTICO Y EVOLUCIÓN DE LA LIGA CUBANA (1era parte)

almendares-1907-pajaro-cabrera

Por Andrés Pascual

En todo lo humanamente imaginable existen 3 ciclos: precursores (crearon), pioneros (consolidaron) y modernos (ratifican).

El beisbol cubano cumplió tres ciclos de importancia: los “precursores”, que llevaron el pasatiempo a la Isla y jugaron los primeros torneos antes de 1900; a principios del siglo pasado, cuando “los pioneros” halaron tanto público que las calles colindantes al primer Almendares Park se mantenían repletas hasta que cayera el out final, solo por estar allí aunque no lo disfrutaran en el terreno.

Con algún antecedente desde que apareció el Fé, casi a finales del XIX, la pionera fue la verdadera primera etapa de la controversia rojiazul, de los años en que nació el fanatismo rabioso por la enseña añil o por la escarlata, cuando llegaron los primeros negros desde Estados Unidos a reforzar a los clubes del champion y a convertir a la Liga Cubana en la primera integrada de la historia.

Primero que Méndez o que Torriente brillaron Mamelo García, Julián Castillo (el mejor bateador cubano durante los primeros 12 años era pionera y uno de los mejores que bateaban en USA “bola muerta del beisbol” negro), Mulo Padrón o Cándido Fontanal, lo hicieron al lado del HOF y padre de las Ligas Negras Rube Foster o de Pop Lloyd, que en Cuba lo apodaron “bemba’e cuchara”.

Para lograr el esplendor del juego que se convertiría en nacional, hubo que luchar con furia por la deslealtad del propietario de la Isla “maquillado”, el tío ibérico, incluso el sobrín, que, para dejar completamente mal hechas las cosas contra la joven república, los americanos mantuvieron la estructura laboral en sus manos.

Y la España derrotada-victoriosa contra el nacional intentó imponer el balompié, luchó a brazo partido y hizo reglas para alejar al cubano del juego americano, el odio al beisbol nació en el odio a los yanquis y al rezago libertario nacional, porque fue el deporte que preferían los mambises en la manigua, exactamente igual que la lidia de gallos finos.

Emilio Sabourin fue un precursor del juego, conspirador contra la Colonia oprobiosa y avasalladora, que falleció deportado como preso político en una isla de la Corona cercana a África.

En la era pionera se destacaron manejando el espectáculo las dos figuras más grandes del beisbol cubano en toda su historia, Abel Linares (foto con el Almendares de 1907, 7mo con bigote y sombrero, de pie última fila) y Tinti Molina, que consolidaron el juego, que le dieron seriedad laboral a bajo costo, que adecentaron los campeonatos, que importaron los primeros jugadores negros americanos, que también llevaron a Cuba a los primeros clubes de GL o a los primeros All Stars de negros o de blancos y trajeron al Norte a similares criollos, que contrataron al primer jugador no americano cuando llevaron al itsmeño Oscar Levis, que aseguraron dual-meets con equipos de ligas menores, que hicieron de Cayo Hueso el primer lugar del sur de Estados Unidos donde jugó un equipo con negros, integrado por cubanos negros y blancos, cuando visitaron la ciudad con el Almendares reforzado y que lograron que un ALL STARS criollo jugara contra equipos negros en temporada en el circuito sepia de la bola muerta.

Fueron, además (Linares específicamente), quienes destruyeron el horario impuesto por los españoles en Almendares Park, a fin de impedir el desarrollo del juego de pelota a plenitud, para lo que el cubano del bigote y el sombrero hongo llevó a cabo la acción audaz de pagarle a un grupo de gamberros para que incendiaran una parte de la grada, con la intención de obligar a quienes copaban el primer turno con el balompié y lo logró, a compartir el horario, por lo que jugaban a plena capacidad de luz solar.

El fervor por el enfrentamiento Habana vs Almendares en la Liga Cubana primera etapa, enraizó cuando Abel Linares alimentó con su ingenio las pasiones y el fanatismo al comprar la franquicia del club Habana también, con lo que estableció los patrones de control del entusiasmo enfermizo, casi épico, por cada uno de los dos clubes insignias del beisbol nacional.

Linares fue el empresario que llevó a Cuba a los Gigantes de Nueva York dirigidos por John McGraw y reforzados por Ruth, para lo que se valió de la amistad entre Capablanca y el Napoleón del Beisbol. El club del Viejo Circuito enfrentó al Almendares, propiedad del empresario.

Abel Linares y Tinti Molina fueron, son y serán los hombres más importantes del beisbol ajeno a USA, porque articularon el beisbol cubano con el americano ambas razas, porque sin ellos ni Cuba ni Latinoamérica hubieran podido proyectarse hasta el lugar en que están hoy.

Sin dudas genios de su época y el Beisbol Organizado tiene una deuda con ellos, porque nunca han aparecido sus nombres en ninguna propuesta al recinto de inmortales, ni cuando estuvo vigente el Comité de Ligas Negras ni cuando la gran selección del 2006 se les mencionó, no les agradecen su responsabilidad en la expansión del juego en el Caribe y al Sur…

Al modo mío de verlo, tienen más méritos que Alex Pompez, a fin de cuentas el resultado de la gestión de aquellos dos hombres, que logró instalarse en el circuito sepia americano con el estandarte y los jugadores de uno de los clubes de los dos portentos de la oficina cubana: los CUBANS STARS.

Estos individuos merecen estar en Cooperstown como cualquier jugador hispano, negro o blanco que integre el templo, porque su huella es infinita en cuanto al desarrollo del juego americano.

Fin de la 1era parte.

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