¿RENUNCIÓ O LO OBLIGARON?

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Por Andrés Pascual

Desperdició el tercer jonrón más dramático de la era castrista en eventos internacionales en orden de importancia (el primero, Marquetti en Nicaragua-72; el segundo, Mancebo a Herradora en el Cerro en 1971, Campeonato Mundial y pudiera hablarse de un 4to, de Muñoz contra Japón en 1980); un error en tiro a tercera provocó que perdieran 2-3 el Campeonato Mundial Juvenil en Argentina-77 contra Taiwan (José Luis Alemán quiso matarlo), fue Víctor Mesa, al que nunca citan cuando comentan sobre aquellas derrotas producto de su juego anarquista, postalita y desorganizado, que dejaría chiquito el de YASIEL PUIG EN GRANDES LIGAS.

El beisbol profesional de estado de la tiranía es un mar de corrupción, desde arreglos de juegos, jugadores y managers borrachos, hasta preferencias personales del propio tirano cada vez que lo ameritó la ocasión: una vez le regaló un auto a Armandito el Tintorero, Cheerleader de Industriales y del equipo del dictador a eventos internacionales cuando se jugaba en La Habana, después un viaje al juego contra Baltimore en Maryland.

En el momento del regalo del polaquito al Tintorero, NINGÚN JUGADOR TENÍA AUTO y Casanova rechazó uno porque, alegó, “no quepo y mis padres son más altos y corpulentos….” Entonces se lo dieron a Juan Serrano, Comisionado Provincial de Pelota, especie de “talento de dedo” para semejante función.

Los fabricaban, precisamente, porque el objetivo era acabar con el pasatiempo, no cuidarlo, desde Servio Borges a Serrano o a Miguelito Valdés, estaban totalmente “habilitados” para acometer la tarea de Fidel, sino el desastre del pasatiempo. Aquellos truenos preludiaron “estas tempestades” y el origen es la política castro-comunista contra el beisbol, el poder avasallador contra el hálito nacional…

En el 2000, en Trabajadores, Julio César Mejías criticó el acceso de apostadores a los bancos en la provincial habanera tanto como a los jugadores y managers borrachos, se demoró, durante los 70’s y los 80’s fue común: Casanova y Pineda brindaron un espectáculo bochornoso en Camaguey por borracheras en el terreno; después, en Artemisa, volvió el Capirro a las andadas con Jorge Fuentes de manager. En la primera ocasión, Pineda estaba tan borracho como Luis Giraldo.

Lo de Luis Crespo era inaceptable por el canal de la decencia ciudadana, pero jugaban para un público “sui generis”, soez, vulgar, chusma, que ahuyentó de los estadios del país a las mujeres decentes por la cantidad de palabras obscenas del fanático y de los jugadores combinadas.

Lo de hoy es un acumulado de hechos antisociales, que se conocen porque no pueden esconderlo: el telefonito con cámara les ha jugado una mala pasada y los que visitan la Isla y se enteran “in situ”, lo vocean “extramuros”. Es la realidad y no hay otra cosa, como dicen allá, “ESTO Y LAS TROPAS”.

Hace unos meses circuló un video en que Alfonso Urquiola declaraba su ruptura con el beisbol castrista, porque: “existen preferencias y preferidos”, nadie tenía que ser muy suspicaz para entender que criticaba a Víctor Mesa, que solo ha escuchado buenos adjetivos de parte de Agustín Marquetti.

El verdadero Niño de Pinar del Río hizo la vivisección de una parte de la maquinaria corrupta de un beisbol sin categoría, híbrido, bautizado profesional de estad, clasificación heredada de los atletas del ex Pacto de Vatsovia, que por su nivel no es amateur ni profesional y por su clase engañoso.

De Víctor Mesa pudiera escribirse una enciclopedia, de sus estupideces, de su postalitismo, de sus agresiones a la inteligencia del juego…superior a la que tratarán de vender aquí 3 plumíferos de allá (promovida por otro plumífero de la comunidá, Marino Martínez, de tan alto perfil castrista fuera del closet, como bajo en clase y estilo para la crónica deportiva) porque, “el gobierno campeón de las libertades civiles, por obra y gracia del comunismo billonarios americanos”, no se los permite.

La última de este gusano fue que agredió a golpes a dos estudiantes, dicen que los confundió con alguien que le gritaba improperios en Pinar del Río.

El virus del Zika con nombre de persona tiene protección, aunque nadie sabe de quién de la nomenklatura. La policía lo condujo y salió sin problemas legales y hablo de multa, prisión… sin embargo, al otro día renunció al beisbol, porque: “temo por mi familia y por mi”, cuando se sabe que aquella población no sería capaz de “alzarle la mano”, bajo ninguna circunstancia, a nadie del aparato o muy relacionado con este, por eso tienen desde Mesa, haciendo lo que quiera, a la tiranía en pleno acabando con Cuba, si es que queda algo que no hayan pisoteado y destruido…

A mi juicio, lo expondré bajo licencia de cronista estelar con mi arma preferida de mucho mejor sentido que Ebro y que Marino, el entredicho: si bien es cierto que Víctor Mesa no fue puesto preso, es raro que haya renunciado al día siguiente con una justificación que nadie puede creer, porque aquello NO ES Venezuela.

Si toma en cuenta que le aplicaron una “sanción administrativa”, juéguese lo que pueda, la casa, la ropa, la mujer, una hija…a que lo mandaron a renunciar, A VÍCTOR MESA LE “ORDENARON” QUE SALIERA DEL OJO PÚBLICO hasta que el partido entienda, esa debe de haber sido la razón de su renuncia…

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