EL DILEMA KUBANOIDE: SUBESTIMAR O SOBRESTIMAR

maya saluda a raúl

Por Andrés Pascual

La pelota profesional, aunque uno la vea igual, es diferente a la aficionada; en primer lugar porque se paga y, cuando pagan, se pone más corazón, más empeño y el juego gusta más.

El pelotero profesional siente más satisfacción cuando luce para su club y el público de este que un jugador del equipo castrista. Posiblemente le duelen más los errores y los resultados negativos en el terreno y sin represalias posteriores ni mala cara: perdió y arrancó en un avión para Puerto Rico y se montó en el Escalade que le espera y, el sábado, con la familia, durante mes y medio para la Riviera Francesa.

Como parte del adoctrinamiento castrocomunista en lo deportivo, ha sido de importancia capital el hacerle creer al público de la Isla que el profesional es engreído, apático ante el compromiso y egoísta, al contrario del jugador del sátrapa, que lo hace con “la moral alta y un amor a su patria incomparable”; pero ningún jugador profesional de cualquier lado sale huyendo en busca de una embajada cubana y pide ser llevado a Cuba para jugar en aquella caricatura de beisbol. Ni hace campaña porque ocurra. Ese pelotero no necesita “dos caras” para vivir, ni su fanático. ¿Entonces?

Incluso al kubanoide no le interesa la historia gloriosa del beisbol cubano, no es con ellos, porque no los consideran sus compatriotas: para esta gente, pelota es del 62 para acá, para que lean un artículo, tienen que ver la foto de Marquetti, Linares, Mesa…Si esta la de Cardenal, Tartabull o Diego Seguí no, eso no es con ellos; pero lo discuten todo y ofenden por todo y no tienen un ripio de razón.

Yunieski Maya (FOTO) ha sido un soberano fracaso en Grandes Ligas del que se dijo que era “lo mejor de Cuba”; tal vez porque lo apuraron; o porque come lengua asada antes de lanzar, el caso es que tiene promedio de más de 6 clp.

Pero mayor que el de Maya es el de los que dijeron que este individuo iba a barrer aquí, con irresponsabilidad absoluta de desconocedor principiante de una materia que antes era de dominio y autoridad absoluta en Cuba.

¿Cuál es el problema? Que el fanático de Castro no sabe que a veces en un try-out no firmaban al que “decían”, sino a otro al que nadie consideraba. Ocurrió con Tony Oliva en el Estadio Borrego de Pinar del Río en 1960, que salió contratado y Alberto “Ñinga” Valdés, torpedero de Los Palacios que jugaba para el Artemisa Sport Club de la Unión Atlética, para quien hicieron la prueba, se fue sin posibilidades; porque, según Joe Cambria, le faltaban herramientas y eso solo lo podía descubrir alguien al que le pagaban para ver dónde estaba el talento. Ocurrió en Cuba miles de veces.

Por esa razón se equivocan cuando subestiman a Betancourt o a Escobar como descartes de aquella pelota en beneficio de otros. Que nadie dude que estos triunfan aquí porque ningún “encargado” de allá sabe como para buscar el talento donde se encuentre, comparado con los que hacen lo mismo para esta pelota. Además, ese beisbol no necesitaba de estos jugadores en sus torneítos flojos como figuras consagradas, entonces nunca los atendieron debidamente.

De Livàn, que se exilió como el mejor prospecto de pitcheo juvenil cubano en México jugando para la preselección de primera categoría de Castro, han dicho que era un paquete. Con el Duque se dividen las opiniones. Pero Livàn es el mejor lanzador cubano desde Tiant y por eso es el 5to. ganador en todos los tiempos entre cubanos. Lo del Duque, lesionado y con más edad de la debida, fue increíble.

En cada momento Arocha, Arrojo, Osvaldo…llegaron aquí como el primero de la rotación del equipo de la tiranía ¿Qué pasó? Inclusive Contreras es un pitcher mediocre para el barullo que armaron.

En el caso de Maya, cuestionaron la razón por la que ese lanzador fue enviado a las Menores; cuestionaron el cambio al bullpen de Chapman y cada vez se contradicen más y, como la dirigencia cubana, solo manifiestan un desconocimiento supino cuando justifican al lanzador con el apuro en la subida al club matriz.

Maya no es un fenómeno ni nada que lo parezca y lo sobrestimaron al extremo de inflar un globo, tal vez pueda lanzar en Grandes Ligas, pero hay que esperar a ver si puede engañar, no a los bateadores, sino a los escuchas contrarios. Para empezar, no tiene la escopeta de Chapman ni el control de Madduxx o Santana.

Y había que subirlo porque el contratico que le hicieron, aunque no son muchos, es de 8 millones y ese dinero no es de triple A. Por eso Chapman tuvo que salir al bullpen y reportar al Cincinnatti en cualquier función y Maya ha recibido heridas en el alma en su bautismo de fuego apresurado.

Pero los que han sido golpeados duramente son los habladores, que ni saben ni quieren aprender.

 

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