¿MALA INTENCIÓN O DESCONOCIMIENTO?

morton y walker 2 morton derechaPor Andrés Pascual

La crónica deportiva norteamericana actual, no puedo decir que la hispana fuera de Estados Unidos, porque un blog mexicano, “DIABLOS M”, no actuó sin la chispa que voy a criticar, desperdiciaron un momento doloroso, relacionado con la muerte del padre de Ed Vólquez, que les hubiera permitido “refiletear” la historia de otro momento emotivo similar, estableciendo la comparación necesaria en cuanto a coraje, a pasión por el juego, a responsabilidad y sacrificio ante la tarea, entre una batería de hermanos de la década de los 40’s y el dominicano, por una fatalidad familiar de igual importancia: la muerte del padre. Vólquez se enteró, en medio del juego que terminó tras 14 innings de “estira-encoge” en la recién concluída Serie Mundial, que su padre había fallecido.

Cuando el quisquellano dudó que pudiera asistir a la próxima apertura señalada en medio de la carrera por el banderín, nadie comentó, nadie puso en tela de juicio lo que era una decisión personal influida por tan dolorosa pérdida. Pero el hombre optó por cumplir con su público, con el club y regresó de las exequias al box.

A la hora señalada estaba en la trinchera real, al timón de la nave de Kansas, conduciéndolos a puerto seguro en carácter de triunfadores y eso es uno de los gestos grandes de un jugador en el pasatiempo, sobre todo, por ser esta una era de miseria moral para el beisbol, que tiene un antecedente en los anales de este tipo de competencia.

La mañana del 6 de Octubre de 1943, los hermanos Walker y Morton Cooper (foto Morton, derecha, Walker, izquierda), batería de catcher y pitcher programada para trabajar esa tarde contra los Yankees en Nueva York por los Cardenales de San Luis, recibieron la noticia de la muerte de su padre.

Ese día se efectuaría el segundo juego del clásico, en que los Cardenales estaban en desventaja 0-1 contra los Bombarderos; el día anterior Max Lanier había perdido 2-4 en el inaugural contra Chandler. Por exigencias del período de guerra, se había acordado jugar los 3 primeros encuentros en la Gran Manzana.

La Serie Mundial de 1943 enfrentó en el terreno a los dos JMV de ambas ligas: el joven Stan Musial por los de San Luis y el pitcher Spud Chandler por los inquilinos de Yankee Stadium.

El juego, una demostración de coraje de la batería hermana, concluyó con victoria para la Pandilla 4-3, a pesar del gesto heroico, San Luis perdió la serie 4-1.

En 1939, en la 2da Serie Mundial Amateur jugada en los terrenos del Estadio La Tropical de La Habana, se produjo un acontecimiento parecido, cuando el pitcher criollo, Natilla Jiménez, salió de la funeraria en que velaba a una hija directo al box para darle nueve ceros a otro equipo participante.

¿Por qué razón tan pocos cronistas en español o inglés (es un decir, no leí ni uno) dejaron pasar la recreación histórica obligada? ¿Sería por mala intención contra el pasado, como ha hecho durante 56 años la tiranía castrista en Cuba, o por desconocimiento y falta de la chispa necesaria que los urgiera a relacionar de inmediato el pasado con el presente?

Para mi que funcionaron ambos vicios, porque, desconocer cuando se tiene responsabilidad ante cantidades respetables de público, es un vicio de los jefes de secciones deportivas. No sé usted cómo puede valorar este asunto, yo BAJO EL PULGAR contra tan poco valientes gladiadores.

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