LA QUEJA SOSTENIDA DE JORGE POSADA CONTRA LOS YANKEES

WILHELM Y JOE BLACK 1952

Por Bobfelito

Hace un par de días que circula en la red una queja del ex receptor de los YANKEES Jorge Posada; según él, lo maltrataron en el conjunto rayado a finales de una carrera realmente gloriosa dentro de la Organización, sentándolo sin justificación aparente, quizás el boricua tenga razón, porque Girardi fue capaz de arrancarle la fuerza moral al catcher ante un pitcher temperamental como A.J. Burnett, sustituyéndolo por exigencias basadas en la incomodidad que, su historia lo demuestra, no estaban en la receptoría. Al modo mío de verlo, elemento de discusión con miras a Cooperstown, en aquel momento, hace 6 años, redacté el material que leerán debajo sobre ciertos asuntos que no solo molestan, sino que actúan como proyectiles destructores de la moral personal y de grupo por lo que ofenden y maltratan:

USA, 9 de octubre de 2009. El pitcher nudillista y miembro del Salón de la Fama, Hoyt Wilhelm (foto con los Gigantes), fue miembro del staff de los Leones de Habana durante dos temporadas: 1950-51 y 1951-52.

El primer año, el catcher norteamericano Del Wilber debió sufrir una de esas humillaciones a que someten a algunos receptores cuando son incapaces de recibir cierto tipo de lanzamiento como el nudillo, el más difícil de “mascotear”.

Resulta que el enmascarado importado no pudo recibir los lanzamientos “brujos” de Wilhelm, por lo que el gran Mike González, receptor de excelencia y sapiencia mucho más que lo común, se vio obligado a colocarle al pitcher americano al nativo y también gran receptor Gilberto “El Chino” Valdivia, que dominaba una mascota relativamente grande con facilidad y ternura; Valdivia era un catcher “mascoteador”, de mano detrás y valor punto menos que espartano a pesar de su corta estatura. Ese ano Wilhelm gano 8 juegos, perdió 6 y su promedio de limpias fue de 2.36.

Al año siguiente, el pitcher fue acompañado en la batería por Ray Katt, mucho mejor recibiendo el enigmático e indescifrable nudillo, del que decía Valdivia que se debía recibir con una mascota lo más suave posible.

El mal rato de ser sustituido como catcher por un pitcher estelar que se incomodó, le ocurrió también al boricua Javier López con Gregg Madduxx y el puertorriqueño acogió la decisión del Profesor sin chistar, porque, a fin de cuentas, era Madduxx.

Este año volvió a ocurrir con otro boricua, cuando A. J. Burnett le declaró a Joe Girardi que no se sentía bien con Jorge Posada; dicen que otros serpentineros también se han quejado. El parche al grano resultó en poner a José Molina, otro boricua, cada vez que lanza A. J.

 Hubiera podido considerarse que boricua por boricua todo quedaba en casa; pero no, Posada se molestó y lo ha hecho público; ha visto como una afrenta la sustitución…

 ¿Tendrá razón el catcher regular de los Yanquis para estar molesto? Si y no. Si, porque ha sido el ultimo catcher regular de los Mulos durante mas de 10 años; le ha recibido, sin que chistaran, a pitchers iguales y mejores que Burnnett; ha sido el jugador del peto, la escafandra y la mascota incluso en juegos de no hit no run y es un veterano de la franquicia que ve como una ofensa por exclusión su buen trabajo sostenido durante varios anos en temporada, playoff y Series Mundiales. Por esas razones, Posada tiene que sentirse anímicamente mal.

 Del otro lado del asunto están el club y un pitcher, que no es el de cabecera; pero es el segundo en la rotación, con el tipo de salario considerable en el rango de fantástico, que ha dicho que no se siente bien con él como receptor y Joe Girardi, un buen catcher en sus años de jugador activo, inteligente…sabe que ningún pitcher puede realizar un buen trabajo si no hay una química perfecta en la batería, a partir de una mutua comprensión, entendimiento y aceptación por parte del pitcher. El reclamo de un catcher ante una situación como esta, solo es permitido por el manager si el lanzador es un novato.

 También Girardi, que cargará cualquier culpa si los Yanquis no ganan, sabe que su puesto hay que protegerlo de la mejor forma posible y uno de los aspectos que sobresalen para lograr el team work es la conformidad y el ánimo comprensivo de los jugadores que salen al terreno diariamente; pero, un pitcher incómodo con un catcher, sobre todo el segundo de la rotación, significa por lo menos 25 % de imposibilidad de éxito; entonces el manager protege el momio de la victoria, que en buen español quiere decir su trabajo. El mundo no se acaba para un catcher porque un pitcher no lo quiera.

 En los anales del béisbol de Grandes Ligas, una sustitución como la que es objeto Jorge Posada no se ve de tal forma que genere un complejo de inferioridad; eso es así en la pelota que en Cuba llamamos “de manigua”, mala, bruta y ridícula. No es más ofensivo que el famoso “ultimo palo” que se produce con un bateador que le sustituyen en conteo desfavorable por otro, que sí es una muestra de lo poco que considera al jugador y al juego el director que lo haga.

 En la Serie Mundial Amateur de 1970 jugada en Colombia, el manager de la novena de Castro, Servio Borges, envió al bateador zurdo Urbano González contra el pitcher derecho Burt Hooton, en sustitución de un bateador también derecho que bateaba mas que el sustituto, Fermín Laffita, porque el oriental no pudo descifrar -nadie lo logró-, el “splitter” que tiraba el americano.

En Grandes Ligas, durante un playoff, Larussa también envió a un emergente a que le diera “el último palo” a su “baby” Mark McGwire.

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