¿QUÉ TIPO DE MANAGER ES MIKE REDMOND?

redmond 2Por Andrés Pascual

A los managers del béisbol los clasifican en “motivadores” o “estrategas”. El motivador tiene alma de amigo, de maestro de kindergarten, todos los jugadores lo quieren y por esa razón le juegan. Es un manager “buena persona”.

A pesar de que a Leo “Lipidia” Durocher le gustaba escupirle en la cara a la prensa que “los managers buena gente no ganan”, lo cierto es que tienen al banco contento y, si un club es grande, de estrellas, que siempre es mucho más difícil de dirigir que “una guerrilla”, incluso de categoría inferior, el motivador acopia el tacto para influir en “el alma de un pelotero” y hacerlo jugar a matarse.

El estratega es de visión futura, parece que lee una bola de cristal, capaz de sacar una jugada descabellada de la famosa manga para los millones de fanáticos que ven u oyen el juego, ordenarla y ganar.

Ante este tipo de managers hay dos opciones: se le considera un “mago”, un genio del oficio o se le desecha como a un perfecto “imbécil que tuvo suerte”.

Un manager nunca es bueno por el resultado: o lo perdió o callan su nombre cuando, mayoría abrumadora de veces, se produce el relevo salvador o el batazo que decidió el partido. Así fue ayer, es hoy y será siempre. Paga todas las deudas en destrozos que hicieron sus ex-pupilos con poco o ningún reconocimiento, hombre, claro que hay excepciones. En cualquier beisbol, el director realmente consagrado es el que mejor maneje el pitcheo, porque un toque de bola lo suponía hasta Napoleón Bonaparte, que no conoció este juego.

Todavía hay otro tipo de director, ajustable a cualquiera de los dos criterios conocidos, que puede pasar por docto sin saber leer, sin motivar a nadie ni porque sea una enciclopedia de cuentos de humor; por lo general es tibio: el timonel con “mala suerte”.

El manager de los Marlins de Miami tiene el trabajo “en el pico de la piragua con ciclón batiendo” ¿Qué tipo de manager es Mike Redmond?

El excatcher fue “un mozalbete juguetón” durante su era como jugador; fue, como se dice de los niños, “la pelota de la familia”, insuficiente para poder llenar un espacio en el dugout desde el cual se ganaron dos Series Mundiales, ambas compradas a ritmo de mercenarios de agencia libre.

Para esta temporada, Loria reactivó la gastada regla de llegar en el pelotón de avanzada con buen tiempo clasificatorio. Las adquisiciones fueron aceptables, solo eso, no suficientes para imponerse ni en la división ni de comodín.

En primer lugar, tienen los dos pitchers de cabecera fuera de juego, que desploma la seguridad del club, porque, ante situaciones como esta, la mentalidad se hace perdedora por imposición realista: “hay que hacer 10 y ni así estaremos seguros…” lo que puede ser una verdad demoledora.

De cualquier forma, para resolver el problema está Redmond, que no es tan bueno como consideraron para darle el puesto, ni tan malo como para culparlo absolutamente por las derrotas del primer mes.

Lo mismo el manager actual de los Surfloridanos que cualquier otro que llegue a la ciudad, va a confrontar un peliagudo problema, ni más ni menos que la cantidad de “sabios de galería” inconformes que merodean por los alrededores, desde el fanático que no acaba de hacer quórum para que el club sea rentable, hasta la prensa especializada en ambos idiomas, que saben tanto que pueden torpedear al mismísimo McGraw por cayuco si resucita y lo contratan.

Aunque se dice que Abril, incluso que principios de Mayo no influyen en el resultado final, no es verdad, una sola derrota puede echarlo todo a perder, porque, si el equipo concluye medio juego abajo de la clasificación, es fácil considerar que se hubiera podido entrar en la pelea con uno menos perdido.

Yo creo que no van a ningún lugar más allá de una buena actuación, si acaso; sigo creyendo en los CUBS de Chicago para la Liga. Tal opinión la di en la pretemporada, no porque el club de casa esté en medio de una racha perdedora inicial.

Como que alguien va a pagar los platos rotos, porque a 3 ó a 4 jugadores que no acaban de ajustarse al bate es imposible botarlos y la diferencia entre 3-10 significa, por lo menos, los cinco que hubieran ganado entre Fernández y Álvarez, pues ahí está Redmond, el manager tibio que debe tener la cesantía hecha.

Además, porque la gerencia y el público creen que la inversión es extraordinaria cuando es a medias, catalogable así por el contrato de Stanton, a fin de cuentas mercancía de intercambio cuando llegue el momento, pues, nadie debe dudar que a Mike Redmond le esté quemando la boca la papa caliente que le sirvieron.

En el caso del excatcher, quizás están esperando por su renuncia para no hacer más engorrosa la situación de lo que es. Definitivamente, por lo que no es de su responsabilidad, pero le hubiera protegido el trabajo, este hombre debe ser considerado como otro QUE NO TUVO SUERTE.

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