¿ENTRENANIENTOS EN CUBA? SEGURO, NO HAY UN RIPIO DE MORAL

DODGERS EN LA TROPICAL TRAINNING 1947

Por Andrés Pascual

Los clubes de GL no escogieron a La Habana para juegos de exhibición durante principios del siglo pasado, ni por el sol ni por las playas ni por el calor humano ni porque Brindis de Salas hubiera nacido en Cuba; sino porque podrían enfrentar la fuerza, el nivel de juego que obligara a los ligagrande a extremarse, a “meter el cuerpo”.

Durante esa época visitaron a México, que, como no tenía un mínimo exigido de oposición decente (ningún otro país de la región tampoco), en cuestión de un año lo desecharon; en realidad, el beisbol mexicano nunca ha sido fuerte, contribuyeron a mejorarlo durante la historia de la LIGA MEXICANA, 1925-presente (de importancia los nombres de Agustín Verde, los Correa y Alcibíades Palma), el importado cubano desde el inicio, después, otras nacionalidades que se unieron al criollo.

La historia del circuito azteca se llama, en primer orden, RAMÓN BRAGAÑA Y MARTÍN DIHIGO, además de los que mencioné, o de otros como SANTOS AMARO, VIRGILIO ARTEAGA O ARMANDITO RODRÍGUEZ.

A La Habana viajaron a concluir el entrenamiento y a efectuar los primeros juegos de este los Medias Rojas de Boston, los Rojos de Cincinnatti, los Gigantes de Nueva York, los Senadores de Washington, los Dodgers de Brooklin (foto en La Tropical en 1941, Durocher derecha sin camisa) o los Cardenales de San Luis, todos, de una u otra forma, relacionados con personalidades cubanas de negocios, que tenían lazos estrechos con el beisbol, como los Gigantes con los millonarios del VEDADO TENNIS CLUB, o los Cardenales con Mike González; Julio “MONCHY” de Arcos, el joven abogado que trabajó como Administrador del Almendares y “buscatalento” de los Indios de Cleveland, le fue sugerido a Sanguily y a Mendoza por Leo Durocher.

Durante la primera década del siglo pasado, clubes como los Elefantes Blancos o los Tigres de Detroit desarrollaron series entre sí y contra novenas cubanas, preferentemente el Almendares, por las relaciones de Abel Linares, dueño de los Alacranes y de los Leones del Habana, con varios clubes de Grandes Ligas.

Linares es el verdadero padre del beisbol cubano por lo mucho que hizo y creó en la Isla, sobre todo, porque desplazó al balompié del gusto popular y del turno de juego importante en ALMENDARES PARK I; dueño fundador de los CUBANS STAR, estableció las relaciones con el beisbol sepia de pre-Ligas Negras y, por su gestión, jugaron en Cuba, en las novenas del premio invernal, los mejores peloteros negros desde 1902 hasta 1930.

Este hombre fue el que llevó a La Habana a los Gigantes en 1920, reforzados con Babe Ruth, para lo que utilizó la cerrada amistad entre el genio cubano del ajedrez, José Raúl Capablanca, fanático furibundo del Almendares y de los Gigantes, con el Napoleón del beisbol, JOHN MCGRAW, que pasaba parte del invierno en la capital cubana.

Con Linares (Tinti Molina como socio) y los Cubans Stars, se iniciaron los “barnstroming” o giras de estrellas cubanas por Estados Unidos contra equipos negros o del Beisbol Organizado, categoría A o doble A como CHATANOOGA y las visitas de estos a Cuba; también las selecciones de estrellas de Grandes Ligas visitaron a La Habana por encomienda de Linares, después, con la ayuda de Emilio de Armas durante los 20’s y, sin Linares, los 30’s.

Cuando las Ligas Negras fueron inauguradas en 1920, el club CUBANS STARS era propiedad de Linares; Alex Pompez lo adquirió después, en 1923 y lo relocalizó en el ESTE, en Nueva York, en el estadio DYMOND OVAL como casa del equipo, que también lo fue para los NEW YORK CUBANS.

Hubo clubes de Ligas Menores que realizaron parte de su entrenamiento en la Isla, utilizando las facilidades de los Cubans en Morón y efectuando exhibiciones en Cienfuegos y Matanzas contra el club de Bobby Maduro, como el Denver y el Memphis; porque eran de clase doble A mayormente, no se les publicitaba tanto.

La primera prueba para un club de Grandes Ligas a Beto Ávila, se la hizo en La Habana el Brooklin durante la visita anual de entrenamiento del club (el intermedista jugaba ese año en la liga invernal), además de los Dodgers, en 1947 entrenaron y jugaron en Cuba los Cardenales, el Boston Americana y el Washington, aunque gustó, Ávila no fue contratado por la Organización.

En 1953, el Pittsburgh jugó contra una selección de novatos y veteranos cubanos que actuaban en Ligas Menores; con Isaac Seoane como catcher, el derecho del Almendares Gonzalo Naranjo, entonces novato de los Senadores en Liga Menor, les ganó 4-1 con magnífica labor de 9 hits permitidos, 7 ponches y 0 bases por bolas.

Los dos últimos clubes que hicieron parte de su entrenamiento en Cuba (en la playa Tarará) fueron los Dodgers, a la sazón, relocalizados en Los Ángeles y los Rojos de Cincinnatti.

Los dos equipos jugaron exhibiciones entre sí en la playa, con un par de desafíos en el Cerro, uno de los cuales enfrentó a Sandy Koufax contra Don Newcombe con menos de 1,000 fanárticos en las gradas; a pesar de que casi se regaló la entrada a la mitad del precio; en el primero, el entonces prometedor pitcher novato del Almendares, después árbitro en Series Nacionalers, Iván Davis, bateó de emergente por el Duke Snider.

En 1960 estaban programados los Orioles de Baltimore, que desistieron por la peligrosa agitación antiamericana del castrismo, que tendría como consecuencia el retiro de las franquicia Havana (Cubans) Sugar Kings y su relocalización en New Jersey por el Departamento de Estado; además de los viajes a Cuba de ningún refuerzo americano para el campeonato 1960-61, que se celebró con jugadores nativos y fue un éxito en lo artístico y en lo deportivo, pero un fracaso económico, porque, los encuentros nocturnos del calendario, hubo que iniciarlos después que el tirano concluyera el maratónico discurso del día (hablaba diariamente), piezas horribles de arengas antiamericanas que duraban entre 14-16 horas, por lo que un juego, a veces, iniciaba a las 10 ó las 11 de la noche, afectando a la liga en cuanto a la televisión incluso.

Parte de la decisión del Baltimore de no practicar en La Habana se debió a la influencia de los jugadores Gus Triandos, que había actuado en la Liga Invernal y del criollo Willy Miranda, quienes hicieron una gran labor para impedir que el club, que después inauguró vergonzosamente las relaciones en el terreno entre la tiranía y la MLB en 1999, viajara a la Isla.

Y hoy se habla de que pretenden “asaltar” a Cuba para entrenar, todavía nadie sabe cuántos ni cuáles clubes pudieran ser, de lo que sí se tienen datos es de que prostitutas por tubería hay como para “sacar de forma” a cualquier jugador.

Algo que van a ver es más cubanos pidiendo limosna y sin techo que antes de 1960; piden cualquier cosa, desde un cabo de cigarro a una peseta-dólar para comprar leche…ese es el verdadero paraíso que les espera, no lo que ha dicho ParisHilton que, como la persiguen tantos paparazzis, parece que metieron presos a cuanto limosnero encontraron para que no vomitara para el mundo en vivo, en directo y a todo color.

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