EL NAUSEABUNDO OLOR DEL INTENTO POR COMPRAR LA TEMPORADA

marlins loria selic alvarezPor Andrés Pascual

Los Marlins han sido mucho más que generosos en fabricar “marañas”, tan buenos han sido que “tumbaron” un estadio casi gratis y medio “futurístico”.

En los anales del pasatiempo, varios equipos reforzaron a media temporada con vistas a la Serie Mundial, algunos lograron llegar y otros no, incluso los Yankees “importaron” jugadores con ese propósito; es decir, asegurar el primer lugar, pero ninguno fue desmantelado en tanta cantidad ni tan rápido como los Marlins los dos años que ganaron.

En el caso de “los Pencos del Bronx”, no era raro conocer que, la adquisición de poco tiempo que hiciera maravillas durante un mes y medio o dos por el uniforme a rayas, resultara inelegible para actuar en Octubre por la regla del tiempo de juego; sin embargo, le pagaban el dinerito extra y, si triunfaban, le obsequiaban un anillo de ganador. El pitcher derecho cubano Pedro Ramos fue un ejemplo en 1964, cuando sus relevos salvaron por lo menos 8 juegos para el club el mes final de una campaña realmente disputada, con una más disputada aún Serie Mundial contra los Cardenales que no pudieron ganar.

Ichiro, el sensacional pelotero nipón, hoy en decadencia evidente, se vuelve a convertir en noticia gracias a un contrato de dos años expedido por la gerencia del cub surfloridano.

Dee Gordon ya está en el club, Haren no quiso lanzar con tanto sol sobre su anatomía (se retractó y subirá al balk del Martlin Stadium como homeclub) y “cazaron” al inicialista Michael Morse…

Bien ¿Se pueden catalogar estas “intenciones de Loria (foto con Selig y los alcaldes miamenses)” como buenas? Depende, si el entusiasmo es mucho y el juicio poco, tal vez estemos preparados para otro intento por “comprar” la temporada a base de un poco de billetes; entonces, una de dos, rumiar de nuevo la desventura por el error de creer en la “jugada”, o expedir el célebre certificado público con rótulo “se los advertí”.

Sin embargo, por regla general, las inversiones para “mejorar” producen ganancias y cumplen su objetivo, como pudiera pasar en Noviembre si ganan, pues enviarían a Stanton a su verdadero destinatario, es decir, los ANGELINOS y se ahorrarían mucho dinero sobre su bestial compromiso salarial, sospechosamente escalonado de “menos que menos” a más, y a “los otros” a clubes diferentes por “un puñado de dólares y prospectos”; en resumen, pagarían un % relativamente pequeño del dinero de los contratos de los jugadores más caros, que regresaría “crecidito” por conceptos de promoción y derechos de transmisión sobre todo.

No afirmo nada, pero no puedo dejar de especular, una vez que la operación “ultra secreta” se ha producido dos veces con resultados satisfactorios pasajeros para una fanaticada que disfruta un día del pastel y se mete en el frío sótano, en huelga de hambre obligada, durante 5, 6 u 8 campañas, hasta que a la gerencia le convenga activar de nuevo un operativo que es de factura local, por lo menos por la frecuencia y la forma como lo legislan y ejecutan.

En 1997 Huizenga compró la temporada como usted alquilaba películas en en el desaparecido Blockbuster; en el 2003 fue Jeffrey Loria, actual propietario, quien importó al entonces equivalente de Ichiro, Iván Rodríguez.

En las dos ocasiones que ganaron hasta managers trajeron, aunque de Jeff Torborg debieron prescindir a la carrera y llamar al viejo McKeon, que, porque lo respaldaban más de 40 años dirigiendo con un trofeo de Manager del Año en su vitrina, estaba acostumbrado a los momentos difíciles del oficio con la gerencia, con los jugadores y con el público.

La amargura del fanático marlin incluye un récord: ¡Jamás un club que ganara una Serie Mundial se desprendió, en cuestión de horas después de haber descorchado el champán, de tantos de los titulares responsables por el triunfo en la postemporada chiquita y en la Serie Mundial! Ni los Elefantes Blancos, ediciones Connie Mack y Charles O Finley, conspiraron así contra los cardíacos de las gradas cuando desmovilizaron sus soldados a la cañona

Esta carnicerías cometidas contra el orgullo del, a fin de cuentas, poco público floridano, pudiera repetirse, porque el tipo a cargo es el mismo y los “pasos” para ganar son idéntidos, entonces se debe esperar, a ver si la mentalidad de este individuo sufrió alguna alteración del mercader inescrupuloso e insensible que ha sido, al comprensible y preocupado dueño que suponen algunos que es hoy.

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