MADISON BUMGARNER vs LOS “MEJORES RELEVISTAS DE LA HISTORIA”

Madison BumgarnerPor Andrés Pascual

¿De qué sirve un buen relevista cuando hereda una desventaja cuyo team no podrá remontarla? Ese es parte del problema del beisbol, si el abridor no puede contener durante por lo menos 6 ó 7 innings…

Desde que la clasificación de los comodines se hizo realidad en las Mayores, incluso con aquellos Marlins del 2003, que derrotaron a unos Yankees que presagiaban el presente de lamentos y frustraciones que los absorbe, por lo general la Serie Mundial no resulta todo lo atractivo-competitiva como jugaron ese tipo de novenas durante el calendario para ganar su participación.

El primer encuentro de este otoño, celebrado en Kansas City, fue una muestra del desnivel de juego por el marcador desproporcionado de 7-1 por San Francisco que, nadie lo dude, atenta todavía más contra la teleaudiencia.

Resulta que en el juego de pelota, para que un club rápido pueda correr el cuadro, deben embasarse sus bateadores, para exhibir su velocidad desde home a primera, necesitan enfrente un pitcher cuyos lanzamientos sean fáciles de conectar por el suelo. Todo lo que no fue Madison Bumgarner, pitcher estilo antiguo cuya escopeta no hace sonar la mascota con disparos de 100 m/h que, se sabe, no hacen estrellas a los serpentineros si carecen de control, de inteligencia, de coraje y de otros lanzamientos efectivos en curvas y cambios.

En 1959, el Chicago Medias Blancas llegó a la Serie Mundial con la auréola de haber brindado cátedra sobre cómo se jugaba al beisbol, hacía 2 años que intimidaban al cuadro y a los jardineros contrarios en la Americana; porque, cualquier parpadeo lo convertían en una base más, en un robo, o en un quieto en primera, verdad que al Clásico llegaron sin su 1era pieza de importancia a la ofensiva, porque Al López nunca escondió su desagrado por Miñoso y le sugirió su traslado a la gerencia, pero, en el cambio con Cleveland, adquirieron a un HOF que, ese año, ganó más de 20 y el CY Young: Early Wynn; además, Aparicio, Fox y Landis parecían con suficiente gasolina como para hacer favorito al club del Joven Circuito.

En la Serie Mundial se desinflaron, no pudieron correr contra John Roseboro ni llegar primero que el disparo de Gilliam, de Maury Wills o de Charles Neal, tampoco alcanzar otra base porque el Duke estuviera avejentado, para apoyarlo estaba Tommy Davis; el pitcheo los maniató y la produción por el cuadro fue exigua ante los envíos de Drysdale, Podres, Craig, McDevitt o Koufax, más Larry Sherry trabajando de forma imponente.

Ganaron los Esquivadores en un estadio de football preparado para el evento, de tal forma malo, que pudiera decirse que fue un desastre: 250 pies por el jardín izquierdo y una malla para encubrir con la altura el regalo que suponía para bateadores de poder derechos como Hodges, Lollar o Al Smith.

Los Dodgers corrieron más porque se embasaron más y la receptoría de los perdedores se vio impotente ante el veloz ataque “guerrillero” de Maury Wills, Gilliam, Neal, Davis o el propio Roseboro.

Esta Serie 2014 rememora aquella de hace 55 años, cuando un club que asistió al Clásico con etiqueta de campeón se destiñó de tal forma que lucieron casi ridículos por la forma como los maniataron.

Aunque no existía la difusión de hoy y en el Oeste solo estaban los Dodgers y los Gigantes, porque no se saturaba al público con 32 equipos, partidos interligas y tantas seriecitas de postemporada como juegos tiene el calendario regular, aquella Serie Mundial tampoco fue exitosa por una razón: NO ESTUVIERON LOS MULOS, la única medicina con poder “curador” para todos los usuarios, a quienes les perdonaban cualquier cosa, desde venderle a Vic Power a los A’s, hasta prescindir de los servicios de Bob Cerv en medio de una campaña que concluyó exitosamente en Kansas City en cantidad de jonrones conectados.

Por el momento, ojalá se arregle, tal vez Gigantes y Reales no resulten en el terreno los ejecutores del buen beisbol como jugaron durante la temporada; hasta ahora, lo mejor ha sido Bumgarner, que no es relevista, sino abridor, y dio una clase maestra de cómo se domina a un club pobre en el bateo, que corre mucho, pero que no lo pudo demostrar porque apenas llegaron a primera sus bateadores.

Por lo que se vio en el primero, sin compromiso, los de San Francisco pudieran terminar rápido, sin dejarle un juego de ganancia a los peloteros después que separen para causas humanitarias lo recaudado en los primeros 4.

Se está jugando el segundo, vamos a rezar porque la serie se nivele en calidad de juego y no concluya tan desniveladamente que haga exclamar al fanático: ESTO NI ES PELOTA, NI ES SERIE MUNDIAL, NI SON LAS GRANDES LIGAS NI NADIE SABE QUÉ SON REALMENTE…

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