¿POR QUÉ NO COMPARAN CON 1926, 35, 54, 60, HASTA…?

score golpeado piso

Por Andrés Pascual

¿Qué está sucediendo en las Grandes Ligas con las lesiones? En estos días todo el mundo vio cómo una línea bateada hacia el box por poco mata al zurdo Aroldis Chapman, hoy, los batazos que golpean a los lanzadores son, de cierta forma, recurrentes en más o menos breve espacio de tiempo; sin embargo ¿Por qué se producen? Para buscar una justificación y la solución al problema, la confección de un casco es buena; para desmentir la desprotección en que dicen que están, solo hay que revisar la historia hasta años recientes: ¿Por qué ni Madduxx ni Glavine, entre muchísimos, jamás fueron golpeados en la cara? Por la reacción o choque del bate ante la velocidad de los envíos no debe ser; porque a Ryan tampoco lo golpearon así, ni a Pedro Martínez, ni a Schilling, ni a… Bob Feller, McDowell, Radatz, Seaver, Drysdale, Koufax o Ryne Duren tiraban balas hacia el home ¿Y?

Sin embargo, Herb Score (foto) casi pierde la vista de un ojo, porque, una línea de McDOUGAL, bateada con tanta fuerza como la que le dio al cubano, casi lo mata y no se pudo sobreponer al miedo, por lo que perdió la más prometedora carrera desde entonces en el montículo (1956), porque ese pitcher nadie sabe dónde iba a colocar sus records si no se pone fatal. Debajo, en inglés, un link sobre el asunto:

http://bleacherreport.com/articles/1996028-what-mlb-must-do-to-change-philosophies-stop-wave-of-pitching-injuries?utm_source=newsletter&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mlb

Yo tengo mi opinión sin ser experto, pero, como analista del beisbol “histórico”, creo que el problema anda suficientemente lejos de la novísima búsqueda de protección en abismos, cuando la tienen ante las mismas narices.

http://bleacherreport.com/tb/dcJvg?utm_source=newsletter&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mlb

Es que no se quiere reconocer lo que tenemos hoy como técnicamente imperfecto ante el pasado, aunque quieran imponer lo contrario: las firmas millonarias a baby-bonus y no tan babies (Cuba o Japón, a pesar de que los nipones llegan desde el beisbol rentado, mucho más flojo que las Grandes Ligas), hasta los circuitos de Ligas Menores, en los que no logran tener la efectividad necesaria digna de un novato bigleaguer, porque pernoctan muy poco en esos niveles de enseñanza y no adquieren la experiencia obligada para el juego.

Entonces, aún en las Mayores, continúan “aprendiendo”, en un nivel cuyo objetivo es ganar y no servir de kindergarten, lo que hace ver deficiente el trabajo en la academia, muchas veces repletas de trainers “amigos” del manager que talentosos y hábiles para el oficio.

Yo creo que los problemas con los lineazos al box que golpean a la cara o a la cabeza, incluso a brazos y piernas, tienen que ver con la mecánica deficiente de los pitchers: la caída de lado o fuera de balance, que también les impide fildear bien; el no wind-up, sospechosamente, es un punto de partida del desarreglo técnico y de las lesiones en los brazos, tan frecuentes que agobian y para lo que no hay respuestas claras ni objetivas hasta ahora, más allá que recetar el pasillo de moda: la TOMMY JOHN u otra por el estilo.

Pero hace un par de días, José Reyes acusó de una lesión y, entre el trainning y el comienzo de campaña, habrá más de 20 regulares y otros 100 suplentes en lista de enfermos… hablo de peloteros de posición.

Algo que pudiera ocasionar lesiones es llegar exageradamente fuera de forma al entrenamiento, que, para los jugadores hispanos de hoy, es pandemia; mientras, cuando la cláusula de reserva, años en que se morían de hambre, debían trabajar en las Ligas Invernales y jugaban a partirse el alma en el terreno so pena de perder un puesto que ninguna ley les adjudicaba impropiamente, por lo menos no iniciaban las Grandes Ligas ni las Menores con tanto lesionado que da pena.

Mucho dinero sí, contrato multianual sí, más el incremento acelerado de la apatía y la vagancia en los años intermedios, por lo que muy pocos tienen la moral y la verguenza para responder al billete como Dios manda.

Pero, de todos los males modernos uno, vicioso y decadente “de tiempò actual”: porque desapareció el sagrado compromiso con el público, que no lo están diseñando en ningún laboratorio para metérselo dentro de la cara, que es donde ajusta, desde el comisionado hasta el último pelotero, pasando por la prensa, los agentes de jugadores y el sindicato, es por lo que hay pitchers a los que golpean líneas en la cara; como, entre todos, al juego en el corazón.

 

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