LA PRÓXIMA CITA SERÁ EN HERMOSILLO

Por Andrés Pascual

No tengo idea de cuáles fueron las razones por las que mantuvieron a la Confederación sin Serie del Caribe durante casi una década.

Conozco por las que se produjo el vacío, incluso un par de intentos poco exitosos por instalar un evento de cierre de temporada invernal con las Series Interamericanas, que les pusieron poco empeño, por lo que nadie decidió responsabilizarse con tamaño reto, que era, ni más ni menos, mantener “viva y en juego” a la la joya única del circuito caribeño, sobre todo porque ninguna región en el mundo ha tenido un campeonato similar, salvo el poco exitoso del venezolano Jesús Corao entre 1946-50.

Entonces la Serie del Caribe no puede tratarse como a un torneo cualquiera, de hecho, el área debería protegerla mucho más que a esa farsa que llaman Clásico Mundial que, por órdenes de Bud Selig, el Pdte. de la AIBA informó que el país que gane jugando de mentiras, como único se puede, responderá durante un año como Campeón Mundial de Beisbol…

Y eso que Bobby Maduro fue Presidente de la Confederación durante los sesentas, pero, posiblemente, no pudo, no supo o no encontró la fórmula para reactivar la Serie del Caribe.

Sin embargo, el ex propietario de los Cubans logró derogar la cláusula que le prohibía a los refuerzos acudir más de dos veces como extranjeros a las ligas del circuito, medida humana, juiciosa y de franca protección y ayuda al jugador cubano, nómada de la circunstancia, para que pudieran actuar durante toda su etapa de plenitud en activo en un tipo de pelota que nació en Cuba y cuyos acuerdos y estatutos, de exitosa consumación, tuvieron la contribución mucho más que generosa de las oficinas de la LIGA CUBANA DE BEISBOL PROFESIONAL DE INVIERNO.

Que no se pudiera reactivar durante tanto tiempo el evento regional de Febrero ocasionó que muchos jugadores de la época se vieran impedidos de alcanzar números consagratorios para el Hall de la Fama de estas series, otros, de participar en ellas, sobre todo los cubanos, con más de 20 en capacidad de haberlo podido hacer y voy a nombrar a Mike de la Hoz, a Pedro Ramos, a Zoilo Versalles, al Haitiano González o a Tony Oliva solamente.

¿Por qué no se llenó el cupo que dejaron Cuba y Panamá con México y República Dominicana? Desde que los quisquellanos habilitaron sus campeonatos en invierno, después de 1955, tenían fuerza suficiente como para haber integrado la Confederación de forma plena, porque fue la época en que comenzaron a darse a conocer los hombres que iniciaron el ascenso de ese país hasta donde está hoy, como Marichal, Julián Javier, los Olivo, Virgil, los Alou…

Cuando Panamá decide eliminar sus campeonatos profesionales, después de la prohibición, nefasta para su clase atlética, del profesionalismo en Cuba, ¿Por qué no se miró a México como al competidor del carril 4to?

Por lo general, la contribución o cuota de miembro pudo haber sido un problema, así como la consideración de la fuerza del beisbol en el país que se invite a integrarse, pero, tratándose de los mexicanos, no creo que hubiera sido justificable así.

A través del tiempo, el interés por el espectáculo ha sido el mandamiento principal de la Serie del Caribe, por lo que, entre 1963-1970, una Confederación que no lograba encontrarse a sí misma, tampoco manejaba formas con objetivo a largo plazo, como ocurrió después de 1971, con los campeones de la Liga del Pacífico.

México pudo haber sido un miembro pleno del circuito y un participante sustituto para que continuara la Serie del Caribe, ¿Por qué no sucedió? Bueno…

Si la Liga del Pacífico hubiera sido tomada en cuenta de acuerdo a la necesidad de mantener el evento, su beisbol hubiera mejorado antes por la contratación de refuerzos efectivos y de clase, una vez que en la Mexicana actuaban muchísimos, cubanos sobre todo, que hubieran podido defender los pabellones de los campeones de esa liga  en la Serie del Caribe con mucho más que un modesto aporte; además de que hubieran  contribuido a establecer la personalidad del juego en un país que ha sido subvalorado injustamente a través del tiempo.

México, que ha tenido que luchar como ninguna nación del área contra la competencia desleal y abrumadora del balompié, mereció estar en el concierto caribeño desde antes de que lo aprobaran.

Al doblar de la esquina está la Serie del Caribe Hermosillo-2013, una de las pocas plazas que hacen recordar que, una vez, el beisbol fue un elemento avasallador en el gusto y la popularidad fanática regional.

Como dato interesante, son los clubes campeones mexicanos los que se han encargado de ponerle sabor competitivo al evento en los últimos años: sin nóminas repletas de jugadores  que llegan del Norte a reforzar con un mundo de promesa en una mano para las Grandes Ligas y otro de frustraciones para un fanático que exige un tipo de juego especial, caliente y agresivo; sin la incorporación de la figura nativa que se estableció en las Mayores, los monarcas del Pacífico han logrado que se les considere favoritos, igual o por encima de los representantes de los premios dominicano o venezolano, porque llevan la divisa del “juego a matarse”.

Hermosillo, cuyo nombre significa el del mejor bateador mexicano de todos los tiempos, de hecho, uno de los mejores que haya actuado en Series del Caribe, Héctor Espino, hará un evento
exitoso, de eso estoy convencido; pero, por descontado doy que, al campeón mexicano habrá que tenerlo en cuenta seriamente como candidato a ganarla, si no a Febrero…

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