ESTRELLAS DE UN MOMENTO Y ESTRELLAS DE TODO EL TIEMPO

Por Andrés Pascual

Existen dos tipos de jugadores que pueden estar en el Juego de Estrellas escogidos por el público: el jovencito que debutó el año pasado y la gente tiende a confundirlo con “otro Willie Mays”, incluso el que, debutando este mismo año, son capaces de llevarlo al clásico de media temporada por dos líneas o un nueve ceros que propine y el veterano astro que un día estará en Cooperstown, porque tiene números sostenidos y carácter de liderazgo: en 1960 el cubano Tony Taylor fue por los Filis, después no volvió, Dontrelle Willis es otro caso y hay miles.

Sin embargo, a Williams, a Musial, a Mantle, a Aaron, a Mays, a Yaz, a Banks…los llevaron casi que con muletas. El colmo fue la elección de Mike Schmidt un año después de retirado.

Este año va a dirigir Tony Larussa a la Liga Nacional, que ya se retiró, porque ganó el pasado con los Cardenales, no será la primera vez que sucede, sin embargo, tal vez se vería mejor si fuera como piloto el segundo lugar.

Hay un sinfín de detalles de qué hablar respecto al Juego de Estrellas, a fin de cuentas, hay más Estados de la Unión que clubes en ambas ligas y algunos con  más de dos.

He leído algunas opiniones inconformes por la manera como eligen a los jugadores para el Juego de Estrellas de Grandes Ligas, según aquellos, la participación popular vía internet y la posibilidad de votar más de una vez no solo es injusta, sino casi descarada.

Sin embargo, el problema debe abordarse a partir de ¿Cuántos se quejan y lo hacen saber? y ¿Qué elementos tuvieron los que impusieron y mantienen esa moda para considerarla efectiva?

Si algo me asombra cada día más de este país, es ver cómo algunos invierten tiempo en cambiar el orden establecido, sobre todo y casi siempre, gente que ni es americano ni están dentro del negocio.

Por ejemplo, si yo fuera a criticar la forma como seleccionan al Juego de Estrellas, lo primero que haría es verificar con alguien de las Oficinas del Comisionado por qué lo hacen así. Porque, posiblemente, nosotros no estemos preparados para asumir una posición crítica consecuente, no por inferiores, que no lo somos, sino porque desconocemos y hablamos, que sí lo hacemos.

Sin embargo, todavía el público no tiene acceso al departamento de pitcheo, que lo escoge el manager.

El Juego de Estrellas, lo pinten como lo pinten, ya no despierta el entusiasmo de antes, ni la Serie Mundial, por eso han llenado el final del calendario de series de postemporada con las que puedan “recoger” lo que es imposible en el Clásico de Octubre de hoy.

Entre 1959-1962 se jugaron dos juegos de Estrellas por temporada, así de interesante era, la medida había sido aplicada primero en Ligas Negras, como que preveían el desgano ante el compromiso, pues abortó en 4 años.

Lo mejor que se puede hacer si se quiere escribir algo sobre el Juego de Estrellas, no es criticar la forma como seleccionan a un pelotero que, después de todo, estará allí también como regular o como suplente, sino el desgano, la desconsideración de los jugadores de hoy que, si se sacudieron la nariz hace un mes, informan gripe aviaria y no van.

Estos últimos 20 años del beisbol de Grandes Ligas están llenos de nombres ausentes del compromiso ante su público, recuerdo a Greg Madduxx diciéndole a la prensa 2 series antes del juego “no voy a estar, voy a descansar, que abra fulano…” retrato de lo que sienten por el público los jugadores modernos, es decir, nada.

El pelotero de hoy responde al dinero solamente, parece que el auto que entregan al JMV (antes era un Chevi, ahora ni sé si lo dan) no es digno de esos ricos, es decir, no correspondiente con la personalidad de estos millonarios, muchos un fraude deportivo, aunque abran el juego de estrellas.

Una vez Fausto Miranda me dijo “llevo x años votando para el Salón de la Fama, pero sé bien que, cuando llega la boleta nuestra con apellido hispano, ni la leen…”

Eso creía una de las grandes figuras de la prensa deportiva caribeña de todos los tiempos, de personalidad comprobada como para exponer un criterio fiable.

Ni Fausto ni nadie de la leyenda del diarismo hispano sobre beisbol acudirían a argumentos sobre la elección al Juego de Estrellas sin conocer la razón por la que mantienen esa forma de elegir.

Y eso es lo primero que se debe hacer al comentar como injusta una medida americana de un deporte también americano: INFORMARSE que, como son esta gente, deben tener argumentos demoledores para explicar sus actos, solo hay que solicitarlos… en inglés.

En la foto, las Estrellas de la Liga Americana de 1937, que nunca le fallaron al público: Cronin, Dickey, Dimaggio, Greenberg, Gheringer, Gehrig y Jimmie Fox

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