FINALES TRÁGICOS DE JUGADORES DE LIGAS NEGRAS

Por Andrés Pascual

El cubano Antonio Susini jugaba pelota profesional a la manera como se conocía el término (pase de cepillo o sombrero), entre 1913 y 1921, el tipo era mayormente utilizado como suplente de torpedero y segunda base, tanto en Cuba como en el beisbol sepia norteamericano.

Hasta los sesentas, un ex manager-jugador, Cheo Ramos, que fue su contemporáneo, afirmaba que era bailarín de columbia y “ekobio abakuá”, la llamada asociación fraterna de “guapos callejeros”, cuyo exagerado y curioso slogan fue pisoteado por ellos mismos cuando llegó la tiranía castrista: “para ser hombre no es necesario ser abakuá; pero para ser abakuá hay que ser hombre”, decían estos abusadores en grupo.

Como buen ñáñigo (nombre del panteón con el que también se les identifica), Susini “le tiraba una galleta a cualquiera” que lo mirara más tiempo del soportable por un guapo; incluso podía cortarle la cara o una nalga, con una navaja de barbero cubierta en un pañuelo de seda, a quien no le pidiera disculpas porque, accidentalmente, le pisara un zapato, reglas de la “sociedad” que, “apareada” a la santería y al “sacerdocio Ifá”, tan mala imagen dan de la población cubana, hoy más que nunca, porque se ha convertido en el principal renglón cultural de exportación del país. Hasta el 90 % de estos elementos son chivatos y más del 70 delincuentes, allá y aquí.

Susini jugó en Cuba para el Almendares, en total estuvo cinco campañas en el champion con los Azules, en un par lo dirigió El Pájaro Cabrera.

Jugó con los All Cubans y con los Cubans Stars en la NNL (Liga Nacional Negra), hasta principios de la temporada de 1922.

Julio LeBlanc fue un pitcher de condiciones entre 1918-1921 en la Liga Cubana, además, su versatilidad le abrió espacios en los jardines y la primera base, entro al beisbol sepia con los Cubans Stars.

En 1921 tuvo récord de 13-7, ese año lanzó para el Habana de Abel Linares en la Liga Invernal y,  con dos ganados, obtuvo el liderato de pitcheo, pero, a mediados de la temporada independiente de 1922…

En fecha en la que no se pusieron de acuerdo ni dos testigos, incluso imposible de rescatar por lo pobre de la prensa negra de la época, trascendió que, por una discusión de poca importancia, pero que afectó “el exagerado ego moral de un abakuá”, el infielder Antonio Susini, a traición, le cayó a batazos por la cabeza a Julio LeBlanc hasta matarlo, es, hasta hoy, la única vez en que un pelotero mató a otro en el terreno de que se tenga registro. Susini fue sancionado a 15 años, de los que cumplió 13, en cárceles americanas.

Dave Brown era, quizás, el más importante prospecto de pitcheo de la NNL a principios de los veintes, de gran velocidad y control hermético, dicen que dominaba 5 lanzamientos perfectamente.

Pero el tipo era un delincuente vinculado a proxenetas inclusive y fácil para la bronca, sin embargo, pese a los vicios que lo asfixiaban, era callado y muy popular entre sus compañeros de equipo.

En 1925 mató de una puñalada a un individuo en un bar, con lo que terminó la carrera del as del pitcheo del Chicago American Giants de Rube Foster, otra forma estúpida y ridícula de concluir una carrera que, para muchos, hubiera competido contra la de Satchel Paige.

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