¡POR POQUITO…! EL JUEGO CASI PERFECTO

Por Andrés Pascual

También fueron joyas, pero “salieron con algún defecto”, verdad que apenas se veían, sin embargo, suficiente para perder el valor de la perfección absoluta, son los juegos casi perfectos que, algunos, concluyeron como no hit con carreras anotadas, otros como blanqueadas con un hit permitido, incluso otros como no hit no run, porque un corredor alcanzó la base por error o por golpeado por un lanzamiento (en casos como estos, nunca intencional) definitorio de la nota entre excelencia y notable.

Si en los anales del pitcheo de las Grandes Ligas se archivan solo 22 juegos perfectos, los casi perfectos superan el centenar.

Caprichosamente, aunque cualquier entrada es buena para liquidar el juego perfecto, son la primera, la quinta,  la séptima y la última que se juegue, novena o extrainning, las preferidas por la “mala suerte con categoría de villano” para concluir el sueño de un pitcher.

A continuación voy a presentar algunos de estos juegos que no terminaron inmaculadamente por obra y gracia del factor imponderable, de propia responsabilidad, con la contribución de un bateador contrario o por el desperdicio de un coequipero que hizo el error en el peor momento.

Antes, quiero referirme al pitcher derecho Mike Mussina, retirado prematuramente por decisión personal al concluir una campaña en la que ganó 20 juegos (única con la veintena, pero que, en 18 campañas solo tuvo dos perdedoras: año de novato con 4-5 y el 2,000, con 11-13).

Mussina estuvo dos veces a las puertas del juego perfecto, sin embargo, en cada oportunidad, un hit en el 9no le impidió convertirse no solo en el único con dos de este tipo, sino en lanzar uno: el 30 de mayo de 1997, en Camden Yard, Baltimore, el derecho estuvo a dos outs del juego perfecto, que fue roto con un cañonazo del receptor Santos Alomar por los Indios de Cleveland.

El juego concluyó 3-0 a favor de los Orioles, mientras ponchaba a 10 de 28 bateadores que enfrentó.

El 2 de septiembre del 2001, mientras actuaba por los Yanquis contra Boston, el zurdo Carl Everett, de emergente en el noveno con dos outs y en una bola y dos strikes, le rompió el perfecto y el no hit a Mussina con cohete al right.

Mike Mussina se retiró luego de 18 campañas con 270-153 y 3.68 clp, indudablemente, material de Cooperstown.

A continuación, 9 juegos en los que, luego de embasarse, incluso anotar el primer bateador, el serpentinero retiró a 26 ó a 27 para consumar un juego “imperfecto”:

–         El 24 de Mayo de 1883, durante un juego entre Filadelfia y Pittsburgh de la Asociación Americana, Ed Swartwood le abrió el juego con hit a Al Atkinson, robó segunda y avanzó a tercera por rolling a segunda, desde donde anotó por passed-ball del cátcher, después el lanzador retiró a los próximos 27 a ritmo de conga cubana ¡“Uno, dos y tres, qué paso más chévere”!

–         El 30 de Junio de 1908, en la Liga Americana, Cy Young caminó al primer bateador que enfrentó por los Yanquis, después fue capturado en intento de robo de segunda y… ¡27 retirados consecutivamente!

–         En el primer juego de un doble el 23 de junio de 1917, Babe Ruth caminó al primer bateador del Washington, discutió el conteó y lo expulsaron por golpear al magistrado, entonces entró de relevo el maestro de escuela Ernie Shore y fue puesto out en intento de robo el corredor, a partir de ahí, 26 bateadores se quedaron con las ganas de llegar a primera. El juego es tan famoso por la actuación de Shore como por la expulsión de Ruth.

–         El 22 de Abril del 1993, también en la Liga Americana, Cris Bossio, por Seattle contra Boston, embasó a los dos primeros bateadores, sorprendió al de la inicial en un viraje y dejó a otros 26 en fila india con ganas de alcanzar la primera almohadilla.

–         El 23 de junio de 1880, lanzando por el Providence contra el Cincinnatti en la Liga Nacional, Blondie Purcell le abrió con hit al center a Monte Ward, único bateador que se le  envasó al pitcher en ese juego, después, 27 outs consecutivos.

–         El 16 de mayo de 1953, Bill Bruton le abrió con hit a Curt Simmons en juego Filadelfia-Milwakee, eso fue todo lo que permitió el zurdo compañero de Roberts.

–         El 13 de mayo de 1954, el inmortal Robin Roberts permitió un jonrón de Bobby Adams abriendo el primer inning por el Cincinnati, ni perfecto ni no hit, incluso ni lechada pudo adjudicarse, a pesar del trayecto inmaculado después.

–         Ron Hunt le abrió con hit a Woody Fryman antes de que retirara a 27 consecutivos el 1ero de julio de 1966 en juego Mets contra Piratas.

–         Jim Bibby recibió un hit de Terry Harper abriendo el primer inning el 19 de mayo de 1981, suficiente para inscribirse en la larga lista de “por poco”, en un juego Bravos-Piratas.

Sin embargo, el verdadero crimen cometido en juegos de este tipo contra un pitcher, fue el todavía fresco en que un árbitro decretó quieto el out más grande conocido hasta hoy en los anales de las Grandes Ligas, contra Armando Galarraga en el noveno inning. Los años que no le sonaron ni a Bonds ni a Clemens los mereció ese villano o vaya usted a saber qué…

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