Un comentario peligroso sobre Satchel Paige

24 de marzo de 2012


Hialeah, Florida.- Por Andrés Pascual.-Gordon Edes, columnista de Yahoo Sports, no es de raza negra; sino blanco y de ojos azules, tampoco es “un joven rebelde” capaz de decir y hacer lo indecible, por peligroso que sea, en pro de sueños febriles que, por regla general, abandonan cuando cumplen 25 años, casan y la cintura gana un número más de talla.

No hace mucho escribió un artículo en el cual, apoyado en el último libro biográfico sobre Satchel Paige, “La Vida y los Tiempos de Satchel Paige, Una Leyenda Americana”, de Larry Tye, no solo presenta una abierta controversia hacia el orden sociopolítico establecido en el beisbol; sino que, por encima de eso, de acuerdo a los tiempos que corren, pudiera considerarse una provocación con muy poca sustancia en cuanto al tratamiento deportivo.

Edes trasgredió las normas del compromiso único del cronista americano con su público (que tanto critican en otros casos) que, según cierto orden de interés, “debe estar dirigido al marco del deporte” y debió dejar detrás insinuaciones y categorizaciones que, a estas alturas, tienen suficientes amanuenses en la sociedad americana, tantos que aburren…

Resulta que el cronista dice, sin ningún tipo de complejo por la mala intención escondida que, “…ya Cy Young tuvo su nombre por 50 años en el premio que se otorga a la excelencia del pitcheo en Grandes Ligas…” lo que no dice es que ese nombre fue seleccionado para honrar la figura del símbolo de los lanzadores de todos los tiempos, el serpentinero de Boston que fue capaz de ganar 511 juegos en Grandes Ligas, lo que no hizo ningún otro de su era ni de otra.
Para imponer su sarta de reales estupideces con intenció de molestar, dice que el Premio Cy Young debe renombrarse con el de Satchel Paige y, a continuación, explica que Paige ganó más juegos que Young -nada está comprobado ni contabilizado con respecto a los jugadores de Ligas Negras, a los que se les consideran las actuaciones en Canadá, el Caribe…con Paige y Gibson como principales beneficiados de semejante irresponsabilidad- también dice que “…Paige ponchó más bateadores que Ryan…”; pero, donde le puso la tapa al pomo, fue al señalar, “…capaz de rivalizar en personalidad con Babe Ruth…”
George Edes regresa al timo, tan elaborado por décadas, que casi todo el mundo cree, de que “…Jackie Robinson cambió todo cuando integró a los Dodgers de Brooklin en 1947…lo que se recuerda retirando el # 42 de todos los clubes de Liga Grande y nombrando el Premio al Novato del Año con el del jugador…”.

¿Que de malo hay en decir que Robinson formó parte de los Esquivadores, porque el Gerente General y el dueño del Brooklin decidieron “integrar” racialmente el juego? ¿Cuál es la razón por la que nadie se arriesga a decir que el fallecido ex jugador nunca hubiera podido hacer eso por sí solo? ¿Hasta cuándo le van a hacer creer al público que los negros de entonces, además de “segregados” tenían el poder como para romper la barrera racial por cuenta propia? Porque así hay que ver este asunto: si Jackie Robinson rompió la barrera racial, ¿Dónde estuvo la exclusión del negro americano a través de la barrera racial? Esto no es delirio, sino mala intención.

Segén Edes, “…si Robinson fue el Padre de la igualdad en el beisbol, Paige fue el abuelo…” además, “Randy Johnson una fuerza de la naturaleza al firmar con los Gigantes de San Francisco a los 45”, o “Nolan Ryan una maravilla médica al lanzar a los 46 años”, luego agrega,  “¿Qué sería Paige al tirar tres entradas, en 1965, para los Atléticos de Kansas City contra el Boston?”, sin embargo, todo el mundo conoce que aquella actuación de Paige hace 44 años, fue una maniobra promocional del excéntrico propietario de los Elefantes Blancos, Charles O’Finley, además de incluirlo en el staff para que completara el 5to año necesario para su pensión como ex big-leaguer; pero, lo que resulta peor y le convierte más que en un rescatista del derecho del negro, en un racista es que, en este asunto de la durabilidad atlética, deja fuera al cubano Orestes “Minnie” Miñoso, de piel más oscura que Satchel Paige.

Para minimizar la longevidad deportiva de Johnson y Ryan ante los últimos tres innings de Paige en 1965, el cronista categoriza que “…tuvieron detrás todo un engranaje de medicos, entrenadores…condiciones necesarias para hacer lo que hicieron…” y, después, escribe que Bill Veek lo firmó para los Indios de Cleveland en 1948, porque 14 años antes lo vio derrotar 1-0 a Dizzi Dean en 13 entradas.

Y la realidad es que, más allá de la clase de Satchel Paige para colocarlo en el nivel que lo tienen como “suma y reflejo de todos los pitchers”, han contribuido los ex jugadores blancos que le enfrentaron, sobre todo Joe Dimaggio con aquello de “nunca me lanzó alguien más rápido”, dicho inmediatamente después de encenderle un cohete entre dos que nadie vio salir del bate ni cuando rechinó contra las cercas entre el jardin izquierdo y el central de Yanqui Estadio, en 1938; o por los comentarios, más exagerados que otra cosa, del Meteoro de Cleveland, Bob Feller, quien fue gran amigo del serpentinero sepia y contribuyente decisivo a que Cleveland le diera una oportunidad en 1948.

“…Mantle, D’Maggio y Ruth tuvieron todo el andamiaje de la prensa detrás para plasmar sus hazañas…” pero no escribió que por esa razón son reales sus récordes.

Con gente como George Edes detrás, ningún jugador de Ligas Negras necesita la prensa, porque, como el caso de Paige y Gibson, si no lo hicieron, lo inventan…

El peligroso articulo concluye, “…si Jackie abrió las puertas, Satchel fue la llave…”

Voy a decir algo interesante, Cuba integró racialmente el beisbol profesional desde 1902, cuando eliminaron la resolución 98; pero no ocurrió lo mismo con el aficionado, que mantuvo fuera de ese tipo de pelota a los negros hasta principios de los 1950’s porque las sociedades negras jamás intentaron integrarse a la Unión Atlética de Amateurs de Cuba, nunca lo solicitaron, por lo tanto nadie sabe qué hubiera sucedido si lo hubieran hecho y esta es la verdad, porque, si bien ninguna sociedad de blancos admitía negros (con Alfredo Hornedo cambió la situación) no quisieron probar a ver qué pasaba.

Sin embargo, cuando los mejores jugadores de la Liga Nacional de Beisbol Aficionado pertenecientes a la UAAC (siglas de la Unión Atlética Amateur de Cuba) de la llamada Edad de Oro de ese circuito (1938-45), siguiendo los pasos del intermedista Napoleón Reyes, del club Caribes de la Universidad, firmado por el Almendares en 1941, decidieron integrarse al beisbol rentado, produjeron un caso único en la historia del beisbol, inversamente proporcional al que, dicen, ocurrió en Grandes Ligas, porque el amateurismo cubano acaparaba más interés que el profesionalismo, que estaba al borde del colapso, por lo que el Campeonato Invernal o Liga Cubana, comenzó su era de verdadera importancia popular, a partir de que los peloteros blancos como Andrés Fleitas, Limonar Martínez, Julio Moreno, Luis Suárez…decidieron ir a esa categoría y hacer al beisbol profesional más interesante, más fuerte y, si cabe, lo salvaron.

En una situación como la de hoy, el artículo de Gordon Edes solo pesa como antiamericano, indigno de tenerse en cuenta por la inteligencia popular; así de sencillo…

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