BILLY BEANE: EL GENIO PUESTO A PRUEBA

Por Andrés Pascual

La modernidad mete miedo, el uso, abuso o pisoteo de la palabra “sagrada” están más a pupilo que mi hermano Guido cuando estudiaba en los Escolapios: “leyenda”, lo primero que aparezca; “diva”, hasta una cantante que desafina y ni las letras de las canciones que mal canta sabe, pero hay público “conocedor y entusiasta” para respaldar el bautizo profano.

El calificativo de “genio” solo se lo aplican a uno de dos contrincantes del enfrentamiento “cuasi-deportivo” (tal vez debí decir “falsamente”) ajedrecístico; sin embargo, en estos tiempos se lo colgaron al controversial Gerente General de los Elefantes Blancos, Billy Beane, por la forma como maneja al club desde su responsabilidad de administrador y que, para el profano, solo se puede apreciar en los movimientos con jugadores como cambios, ventas, adquisiciones…

Yo no sé si a Beane le ajusta semejante calificativo, soy incapaz de apreciar si su talla es X, XL natural, o Médium. Pero pudiera ser como los raperos: ropa grande y estrafalaria con clase profesional limitada o inexistente, la mayoría de las veces, más bulla mediática injustificada siempre.

En funciones de oficina, desde mi muy limitado punto de vista, en el beisbol solo ha habido un individuo que pueda sostener el pesado fardo de la genialidad sobre sus poderosos hombros, por lo que “innovó” con decisiones y proposiciones: Mr. Branch Rickey.

Como que todo tiene una prueba que puede aparecer en el momento menos indicado, el genio de Billy Beane pudiera someterse a escrutinio radical absoluto este propio año, a través del contrato que le dio a un pelotero que llegó de Cuba sin experiencia profesional, que tampoco ha jugado en un beisbol competitivo nunca: Yoenis Céspedes.

Yo vi batear a Céspedes en República Dominicana, como cualquier pelotero que lo intente en estos tiempos, debe ser capaz de poder jugar en Grandes Ligas: poder, buen brazo, fuerte y…26 años. Si esa es su edad verdadera, un poco más de la que debe tener un novato que nunca antes vio un cambio de velocidad, para adaptarse a la supuesta y casi dudosa hoy, clase del juego de las Mayores.

Que pueda triunfar como lo han querido vender, “una promesa superior a Willie Mays”, es una tomadura de pelo al público tan grande como cuando contrató el Cinci a un joven Eric Davis y lo promovieron como “igual o superior al inmortal de los Gigantes”.

Si Céspedes pudiera hacerlo como Eric Davis, solo como este outfielder, habría que colocarlo entre los 10 mejores peloteros cubanos de todos los tiempos, lo que está por verse y es dudoso.

“Tendrá sus días buenos y sus días malos’’, señaló Beane recientemente. No sé si hay beneficio en hacerle una evaluación diaria. Tiene mucho talento físico, y es divertido verlo en cada turno mientras aprendemos más de él’’.

Así se refirió “el genio”  a lo que debe ser obligatorio con un jugador como el cubano al que, por la forma como habla el gerente, habría que considerar que lo proyecta capaz de mucho más que lo que hicieron McGwire y Canseco juntos entre 1988-1990.

Y esta fue la respuesta del oriental: “Para mí las diferencias son las condiciones de los terrenos, en el entrenamiento deportivo y la consistencia de la calidad de este béisbol’’, aseguró el guardabosque. “Creo que es bastante la diferencia comparada con Cuba’’

Si se entiende bien, lo que el criollo ve delante son obstáculos un poco más difíciles de enfrentar que “los molinos del Quijote”.

Si Yoenis batea 20 jonrones, empuja 80 y promedia .275, buenos guarismos para una promesa “normal” en su primer año, Billy Beane perdió la calidad de genio, porque el dinero que le dio, más otras cláusulas de contrato, es superior a la de un ganador del Novato del Año anterior, solo comparable al merecido por quien terminara cerca de la Triple Corona.

El gerente émulo de Rickey (porque la prensa lo estima así), se metió en terreno profundo: ha hecho millonario a un pelotero sin prueba en ningún lado y basado en lo incierto, no de lo que podrá hacer, sino con la seguridad de “lo que hará”; tan dudoso como pronosticar que los Atléticos ganarán la Serie Mundial este año, que es una posibilidad, pero, ¿Entre cuántas?

Al modo mío de ver las cosas, el experimento de Ozzie Guillén y su conclusión exitosa con Alexei Ramírez son irrepetibles en este beisbol; pero, si se diera de nuevo con Céspedes, mejor que las Grandes Ligas, ESPN y todo el mundo envuelto en este negocio, compren los derechos de transmisión de las series nacionales de la tiranía y suplanten este dicen que mejor beisbol del mundo con aquellas.

Con respecto al jugador, le deseo suerte, porque el beisbol cubano necesita de alguien que haga recordar su personalidad desaparecida a la fuerza y por decreto, que ponga sobre la mesa otra vez lo que alguna vez representó en cuanto a clase para el Beisbol Organizado.

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