Miguel Angel tiene que haber sido muy bueno

23 de enero de 2012


Hialeah, Florida.- Por Andrés Pascual.-En Cuba, hasta los 60’s o mediados de los 70’s, nadie se refería a Miguel Angel González como “Mike”, era Miguel Angel y se acabó, el otro nombre era asunto de “los americanos”. Hoy no lo conoce nadie en su patria de ninguna forma.

Antes de que se me olvide, tal vez haya sido el ex propietario y dueño de los Leones del Habana la única persona beneficiada, por orden directa del tirano, a disfrutar de todo su dinero en banco, cuando le ordenó al criminal, entonces a cargo de la destrucción de la red bancaria nacional, Che Guevara, que descongelara los mas de 800,000 dólares que tenía en su cuenta el glorioso ex jugador y manager. Fue el pago por los viajes a México y “al Norte”, durante todo 1961, que el ex propietario del Habana hizo tratando de armar el rompecabezas que propiciara el desarrollo del campeonato 1961-62; Castro sabía que era imposible, pero le dio la oportunidad para aparentar que “quería pelota profesional ese año” y que el linchamiento de la Liga Invernal no era de su responsabilidad. Yo creo que un mes en Grandes Ligas para un cubano de entre 1911-1970 equivale a diez años de hoy; que .250 en esa época bien pudiera ser un .300 de la actualidad…Eso creo, nadie me podrán convencer nunca de lo contrario; pero respeto opiniones. Ricardo Torres, catcher y padre del Jibarito Gilberto, tiene que haber sido muy bueno: le recibía a Walter Johnson en la temporada regular; el otro hispano en hacerlo fue el tampeño Alfonso López, inmortal de Cooperstown, durante giras con clubes de estrellas fuera de temporada o “barnstorming”. El Patón Carrasquel fue un lanzador extraordinario, si no ¿Cómo hubiera sido posible que lanzara en Grandes Ligas en la época que lo hizo?, o Hiram Bithorn, o Jesse Flores, o Melo Almada. Luque tiene que haber sido un fenómeno, igual que Miguel Angel, que recibió para cuatro clubes durante 20 campañas como segundo receptor. Papá Montero trabajó como instructor de pitcheo de los Gigantes de Nueva York, lo que sugiere que “sabía algo del departamento”, porque, con tantos ex pitchers americanos retirados, ¡Que le dieran el puesto a un cubano…! Hoy existen hasta imposiciones que escapan al marco deportivo y caen en lo político por la vía del “cupo obligatoria para las minorías”, que se creó para beneficiar a los negros, pero que el crecimiento del sector latino en el beisbol, tanto de jugadores como de público, ha hecho que proteja a los hispanos también. De antes, de cuando “la candela era brava”, nadie se quiere acordar y parece que todo el mundo cree que siempre fue así de fácil: llegar, jugar, retirarse, entrenar a jugadores bajo contrato y hasta dirigir, lo mismo en las oficinas que desde el banco. Miguel Angel González fue asistente de tercera base de los Cardenales de San Luis por más de una década, ocupo el puesto de manager interino dos veces, la primera, en 1938. Fue una eminencia, de lo contrario no hubiera podido lograrlo en aquellos años. La Serie Mundial de 1946, que le ganaron los Cardenales al Boston, creó una imagen ambivalente del cubano por la jugada en home del juego que la decidió: para los americanos, Enos Slaughter anotó a pesar de Mike González, que intentó detenerlo en tercera; para los cubanos, los de San Luis ganaron porque Miguel Angel mandó al corredor hacia el plato… Existe una frase famosa en el beisbol americano, “good field no hit”, que retrata a quien sea un buen fildeador, pero cuyo bateo oscile de mediocre a malo. Dicha frase, según historiadores americanos de total credibilidad, la escribió Miguel Angel como scout par-time en 1921, para un reporte que le envió a la gerencia de los Gigantes sobre el receptor-espía Moe Berg, el jugador firmó con el Brooklin. Miguel Angel es muy poco considerado en los países del Caribe como genio de la estrategia con vista de águila, por lo general, las citas de “fenómeno” de la dirección favorecen a Willy Calviño, a Tony Castaño, a Regino Otero, a Preston Gómez o a Lázaro Salazar, ¿Por qué razón? por lo mismo que Cristobal Torriente tampoco se menciona: no actuaron sino en Cuba y Estados Unidos. Los Cardenales le tenían tanta confianza y consideración al reglano que, muchos de sus novatos de interés, como Van Noy o Bill Virdon, fueron enviados a jugar en el invierno con los Leones del Habana y sus invitaciones al campo de entrenamiento del club, o la posibilidad de integrarlo, estaba en relación con el reporte del manager-propietario de la novena escarlata. Una vez un periodista cubano declaró que el Habana se daba el lujo de permitirle mejores refuerzos al Almendares, porque Miguel Angel era 10 juegos más inteligente que el resto de los managers. Porque se impuso en una era dura por lo competitivo en lo atlético, pero peor en lo social por las restricciones raciales, todavía ningún manager nacido en países hispanos, le llega a los talones a este hombre, como quiera que se llame, aunque le disguste a algunos lo que dije.

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