De Luque a Chapman: el querido Cinci

19 de enero de 2012


Hialeah, Florida.- Por Andrés Pascual.-Cincinnatti ha tenido en su rotación de abridores a un lanzador con algún ascendiente cubano en los últimos años, el derecho de Cayo Hueso Bronson Arroyo, que no habla español, sin embargo, sin revisar fuentes, creo que el último serpentinero antillano en actuar allí fue Osvaldo Fernández, que no pudo impresionar como debió porque, igual que casi todos los pitchers que se quedaron durante la década pasada, llegó algo viejo y con molestias en su brazo, en las piernas, o en la espalda como para ser exitoso a través de un calendario tan extenso y exigente, por lo tanto extenuante, como el de las Grandes Ligas.

Pero con Chapman pudiera ser diferente, porque es joven y, aunque necesita seriedad y responsabilidad ante el nuevo reto, lo demás lo tiene, que son las facultades atractivas del superprospecto. Pudiera darse el caso de que se esté en presencia de uno de los mejores pitchers cubanos de todos lo tiempos si logra imponerse. ¡Los Rojos de Cincinnatti! de gran importancia en la historia de la pelota cubana, porque en ese club debutaron Armando Marsans y Rafael Almeida, los primeros en actuar en las Grandes Ligas del siglo pasado, en 1911, Con ese club se convirtió Marsans en el primer hispano en batear sobre .300, .317 en 1912 y también en el primero en lograr puntuación de MVP cuando terminó en el # 18. Por eso se le decían El Querido Cinci en Cuba y porque allí se hizo la leyenda de Adolfo Luque y fue en esa ciudad que un cronista americano le apodó El Habana Perfecto. Por el Cinci pasaron muchos cubanos como Raúl Sánchez, Orlando Peña, Leonardo Cárdenas, Chico Ruiz, Daniel Morejon, Rogelio Borrego Alvarez, Tony Haitiano González, Mike Cuéllar, Tani Pérez o Camilo Pacual en 1969. Allí trabajó como coach Regino Otero y a esa Organización contribuyó Willy Calviño con su sapiencia de scout. Fue al Cincinnatti que se afiliaron los Cubans Sugar Kings, desde su debut en la Liga Internacional en 1954, hasta que fueron trasladados a Jersey City en julio de 1960. Aroldis Chapman no está en un club que apeste ni rechazable por poco competitivo, sencillamente, llegó al primer conjunto que le abrió los brazos al jugador cubano y en el cual se cumplieron varias hazañas de peloteros de la Mayor de Las Antillas en las Grandes Ligas, llegó a su casa. Con el multimillonario contrato que tiene en el bolsillo, el Cincinnatti le dio la bola en el juego más importante de cualquier cubano en los últimos años, el de rescatar para su país el momento estelar, casi olvidado, desde el montículo de la vieja, venerada y tradicional franquicia que tanto hizo por nuestro beisbol

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