El ultimo campeonato de beisbol profesional cubano

                                                                                                                                                                                                                             Héctor Martínez

Por Andres Pascual

No se jugó en el Cerro con los 4 clubes insignias del poderoso “champion”; este torneo tuvo lugar en la provincia Pinar del Río, con la regional PR-2 como sede…

Argumentando razones de índole organizativas para el desarrollo agropecuario, la provincia vueltabajera fue dividida en regiones: PR-1, PR-2, PR-3…compuestas cada una por varios municipios vecinos; el municipio San Cristóbal fue la cabecera de la regional PR-2, allí se efectuó el último campeonato de pelota en el cual se les pagó a los jugadores que participaron, utilizando como sedes alternas los municipios Los Palacios y Candelaria.

Felipe Guerra Matos fue un capitán del llamado Ejercito Rebelde de Castro, era un feviente fanático del deporte profesional, por tal razón, el tirano le regaló la DGD o Dirección General de Deportes, que atendía tanto al amateurismo como al profesionalismo; Guerra Matos le organizó una verdadera fiesta de héroes al club Cienfuegos a su arribo de Panamá, luego de ganar la XII Serie del Caribe en el Itsmo y en la sección deportiva de la revista Bohemia, con 10 fotos de Ramoncito Fernández, se le vio junto a los entonces ídolos nacionales del pasatiempo como Camilo Pascual, Haitiano González, Leonardo Cárdenas, Pedro Ramos, Orlando Peña, el manager Tony Castaño, el administrador del club y narrador Gonzalo López Silvero, más los propietarios de los Elefantes “Cucho” Rodríguez Gali y “Guille” Alonso Bermúdez.

Si a la conducta a favor de la pelota profesional se le agrega que Guerra Matos tenía por ídolo al boxeador de peso pluma “Pupy” García, quien salió del retiro en 1959 por petición expresa del capitán-represor, pues se concluye que no “haría huesos viejos” al frente del organismo al cual posteriormente llamaron INDER; porque Pupy, fallecido hace 5 años en Miami, conspiró contra Castro, lo que le valió purgar una larga condena y Guerra Matos asistió al funeral del padre del bravo peleador estando ya este en prisión, lo que se consideró un “pecado mortal” por la dictadura incipiente.

Guerra Matos fue sustituido a principios de 1961 por José Llanusa Gobel, que cambió el nombre del departamento al de INDER (Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación), Llanusa era un gran lamebotas de Castro que después seria Ministro de Educación y, luego de defenestrado, responsable de una granja porcina; pero este individuo había sido uno de los llamados “Chicos del Vedado Tennis Club”, por el que había competido incluso en niveles internacionales en baloncesto.

En 1961, la posibilidad de que no se jugara pelota organizada en ningún nivel fue manejada por la dictadura; ese año, luego de concluido el campeonato invernal, no se efectuó campeonato alguno y había una especie de resentimientos entre Llanusa y Guerra Matos, que fue enviado a la regional PR-2 con el ingeniero agropecuario Rolando Fernandez, a “manejar” la organización de parte del experimento. Rolando Fernández conspiró alrededor de 1963 y fue enviado a prisión por varios años. Falleció de un tumor maligno cerebral a finales de los sesentas.

Una vez en San Cristóbal Guerra Matos y Rolando Fernández, como contrapartida a que Llanusa no tenía planes de un campeonato de pelota y para confrontarlo en medio de un agrio enfrentamiento entre ambos, se dieron a la tarea de organizar un campeonato abierto, con participación de los amateurs disponibles y de los profesionales que estuvieran a manos para tal efecto, así nació el Campeonato Inter-Granjas PR-2, que fue su verdadero nombre, llamado por otros la Liga del Ingeniero o el Campeonato de Guerra Matos.

A finales de septiembre de 1961 comenzaron a llegar a San Cristóbal y los municipios sedes los jugadores, que eran alojados en los hoteles municipales o en casas robadas a gente que se exiliaba y, a algunos, se les “emplantillaban” en fábricas o granjas como empleados que no rendían labor sino como peloteros…Con un majestuoso desfile en el municipio San Cristóbal, el 5 de octubre, echó a andar el último gran campeonato de verdadera fuerza en el beisbol de la Isla, jugándose los fines de semana.

Porque no fue oficial nunca de acuerdo a la “nueva mentalidad”, el evento duró solo diez fechas -hasta la segunda semana de diciembre-, y algunos espadones del castrocomunismo le atacaron por radio y prensa escrita, como el recientemente fallecido narrador Eddy Martin que, en el periódico Revolución hizo un artículo inflamable contra el campeonato que tituló “La pelota profesional en la PR-2 es inadmisible”; u otro del Inmortal Martín Dihigo, manipulado por la tiranía, quien, en su columna “Desde el Pan de Matanzas”, tituló otro “A dónde quieren llegar”…

Dihigo asistió un fin de semana a San Cristóbal a ver a su hijo Martín jr, inicialista del PR-2 que había sido novato de los Cubans Sugar Kings; pero   su objetivo real fue verificar las denuncias de profesionalismo del evento. En noviembre visitó el municipio “Papa Joe” Cambria en la última incursión como “scout” del legendario buscador en Cuba; Cambria firmó por lo menos dos jóvenes para el club Minnesotta aquella tarde (Merejos, de San Juan y Martinez y Lázaro Pérez, pitchers); pero no a Tony Oliva, como creen muchos, el poderoso artillero de Corralitos había sido contratado antes en un try-out en el estadio Borrego de la capital pinareña y se fue a principios de 1961 y no regresó a la Isla sino en 1974 por motivos familiares.

El PR-2, la Granja Experimental, Productos Lácteos, la fabrica de tabacos “El Teli”, la granja La Coronela, la granja El Ciego, La Fábrica de Piensos, Deportivo Juan Jorge Soto, Industriales del ABPA y las granjas Taco-Taco y Los Pinos fueron los equipos que salieron al campo a disputar el acaso más fuete campeonato jugado en Cuba posterior al champion de invieno de 1961.

Entonces la regional fue un verdadero hervidero de fanáticos de toda la provincia y de jugadores amateurs y profesionales inactivos por el impasse creado al efecto. Entre los amateurs, que algunos vieron poca acción por tener competencia profesional al lado, se cuentan Fidel Linares -padre de Omar y de Juan Carlos y un buen pelotero que había actuado bajo las órdenes de Andrés “Titi” Fleitas en los Indios de Araujo de la Liga de Pedro Betancourt-, Pedro Chávez, del Santiago de las Vegas de la Unión Atlética de Amateurs de Cuba y miembro de la escuadra nacional que ganó la Serie Mundial Amateur de ese año en Costa Rica; Enrique Pérez Chaviano, pitcher que también integró la escuadra nacional a Costa Rica; Rigoberto “Tito” Fuentes, posteriormente infielder de Grandes Ligas con una carrera que inició con los Gigantes de San Francisco, que también había asistido a Costa Rica; Eulogio Osorio Patterson, un pelotero oriental que buscaba “meter el cuerpo” a como diera lugar y que había sido rechazado en try-outs para los clubes de la Liga Invernal dos años antes, porque no tenía la clase exigida por el profesionalismo; pero después se destacó en las Series Nacionales con los equipos capitalinos; Vicente Llano, pitcher del Artemisa de la Unión Atlética; Raúl “Cunagua” González, como Llano, también del club que representó a la hermosa “Villa Roja” en el circuito unionista; del Artemisa también el antesalista Andrés Pérez Pino, el outfielder y fuerte bateador Angel “Patón” Acosta y Francisco Bardajill jr. así como un jugador apodado Mayimbe; un sanjuanero llamado Merejos , que mencioné antes y pitcheaba a ¾, firmó y logró jugar en Triple-A con la Organización del Minnesotta; “Prieto” Linares, un infielder de la Liga de Pedro Betancourt;  José Miguel Pineda, pitcher-inicialista del Bancario Nacional que también asistió a Costa Rica; un zurdito que era un “Zurdazo”, del Artesanos y de la PNR, que le dijo “No” a Gonzalo López Silvero cuando le quiso firmar para los Yanquis en 1959 porque le tenía miedo al profesionalismo, basado en que “era muy chiquito”, Pastor pitcheó tal vez el mejor juego de ese breve campeonato, al dejar al poderoso Juan Jorge Soto en un hit con 15 ponches… claro, otros destacados aficionados actuaron, pero la memoria o falla o traiciona.

Entro los profesionales que vieron acción allí se cuentan el pitcher novato de los Tigres de Marianao Lorenzo “Habichuelas” Gómez; el big-leaguer y siempre bien recordado amigo Frank “Panchón” Herrera, que también dirigió a los Industriales; Emiliano Tellería, un infielder que en 1962 iba a ser ascendido a Triple-A y decidió quedarse en Cuba, donde rumia su craso error a quienes les tiene confianza; Amado Ibañez, infielder del champion y del Beisbol Organizado en Ligas Menores; Jesus Ayón, que había actuado ese año con el Huntington, en California; Raúl Oros, pitcher de liga menor, Reynold García, infielder fallecido hace pocos años en Miami e hijo del legendario Silvio; Juan Carlos Iglesias, con actuación en Trple A; Rafael Chaterloing, de Ligas Menores; “Moro” Zambrano, Triple A; el 51 o FiftyOne, también de Ligas Menores; Héctor Martínez, que pocos meses después debutaría en Grandes Ligas con los Atléticos de Kansas City; Marcelino Lopez, zurdo de Grandes Ligas  que causó un gran impacto con el Almendares.

Eduardo “Titirite” Cárdenas, que fue eje de un escándalo en la Unión Atlética cuando jugó para los Góticos del Fortuna por asuntos de “apuestas”; Maríin Dihigo jr. novato de los Cubans y ni la chancleta del padre; Nelson Morera, Miguel la Rosa, Orlando Centelles, como Dihigo, también novatos de los Cubans; un catcher apodado “Tiburón” que después fue un militar represor de la tiranía; Manolo Sarmiento, veterano pitcher de ligas menores; Rafael “Gallego” Suárez, catcher de bullpen del Almendares y de liga menor que resultó el champion bate en el torneo; jugadores de ligas menores como Jorge Taylor, segunda base y hermano de Tony, además de novato de los Cubans también; el infielder de la Osa y el outfielder de la Nuez…en total, el 78 % de los jugadores fueron o eran profesionales activos.

El campeonato lo encabezaba hasta su suspensión el PR-2, dirigido por el ex-pelotero profesional Roberto Fernández Tápanes, que había sido manager en Panamá tres años antes, Tápanes se convirtió en miembro del glorioso presidio politico cubano y se debe señalar que fue este palaceño nacido en Campo Florido, el responsable máximo de la carrera de Tony Oliva en Cuba, porque le dirigió y “mentoreó” en Los Palacios y le llevó al try-out en el que el artillero zurdo de los Mellizos fue firmado.

Si de algo se debe estar convencido es de que aquel campeonato fue más fuerte que las Series Nacionales, por lo menos que las iniciales de la dictadura; allí se jugó una pelota y actuaron unos peloteros con tal clase que nunca pudieron ser igualados y esa fue la razón por la que desapareció abruptamente del escenario; la tiranía no compite en buena lid por dos razones: ni tiene voluntad de hacerlo ni clase, entonces destruye, desaparece del escenario al competidor como única forma de obtener la victoria y el profesionalismo, ese ente soberbio y maldito, había que eliminarlo a como diera lugar…

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