No hay licencia de “cuentapropista” para peloteros profesionales

Por Andrés Pascual

La
sociedad cubana de hoy, sin utilizar números estadísticos imposibles y fríos,
la componen económicamente dos estratos: la nueva clase y el pueblo miserable y
estas, a la vez, tres posiciones ideológicas insoslayables: cerradamente fanáticos
de la ideología, abiertamente contrarios, o apáticos ante cualquiera de
las dos anteriores. Las tres, de una u otra forma, con un tipo raro de temor
ante lo que ocurriría si el capitalismo, objeto de crítica impuesta por una
solo voz durante 50 años, se apoderara del país”.

El
rumor de que la tiranía haya sugerido la posibilidad de permitirle la libre
contratación por clubes de beisbol profesional extranjero a sus jugadores, o
forma parte de una “bola de gradería” creada aquí por los “buscadores” del
titular de impacto referente al beisbol castrista, o es el reciclaje al uso del
“barómetro político” en Miami con que, frecuentemente, se divierten ciertos
personajillos de la Isla.

En medio del lamento por las últimas
derrotas en la arena internacional, Taladrid escribió para el oficialista
cubadebate.com que “esos problemas del beisbol en Cuba había que resolverlos
bajo el estatuto de aficionado”, después enumeró los mil y un problemas
perjudiciales para Cuba y la Revolución si se implantara o permitiera otra vez
“el nefasto deporte rentado”.

Hay
un experimento en Cuba que nada tuvo que ver con “cambios” hacia otra esfera
económica, sino que fue la forma de decirle algo consolador al millón de
trabajadores que serán, no cesanteados; sino dejados “interruptos o
disponibles”, que es la palabra que utiliza la Nomenklatura para nombrar al “desempleado”

Si
bien la población cubana sabe que en el país vive a costa de ella un grupo de
oportunistas en niveles de “clase altísima”, por lo general todavía recuestan
su odio al “rico” a través de la crítica a Julio Lobo, Fanjul o Gómez Mena quienes, desde
hace 50 años, se desvincularon de las operaciones económicas y medio
siglo tal vez sea más tiempo del que necesitaron para hacer sus fortunas los
tres mencionados, lo que quiere decir que en nada influyen en la misérrima vida
del cubano corriente de hoy. Medio siglo es el tiempo que separa el izado de la
bandera cubana en el Morro por el general Emilio Núñez y la entrada a La Habana
de la horda.
Todavía el pueblo no está acostumbrado a ver como vecino a un
“capitalista de nuevo tipo” legalizado por la dictadura; todavía no es exitoso
el fraude experimental de los “cuentapropistas” en cuanto a relacionar al
pueblo con un  rico relativo de factura
“castro-comunista” como para imponerle, de zopetón, con gorra y spikes, uno
hecho de verdad en el peor escenario posible: “el Norte revuelto y brutal”

Es
la ideología el freno, la imposibilidad de negar lo que ellos “lograron”: ¿Estarán
dispuestos a entregarlo? ¿A desmentir a Fidel, a Taladrid con medidas de
suicidio político-ideológico? Perdón, pero yo no lo creo; mientras, Peter
Bjarkman debe seguir allí, anotando experiencias culinarias de buscador en
función de embajador permanente para el blog de MLB a ver qué pasa con el
tiempo…Aunque, como se sabe, en la Cuba sojuzgada hasta la bola de trapo juega…
En este caso, para nada cuenta la posición americana en ninguna variante: la
tiranía no se va a inmolar para darle el gusto a nadie de ver a algunos cubanos
jugando como profesionales autorizados; no es su estilo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: