Se agudiza la crisis con la renuncia de Edwin Rodriguez

Bueno, abrupta, aunque esperada. Esta vez la
gerencia no utilizó su omnipotencia, que les permite anunciar que el manager
había sido despedido y chirrín chirrán. No, dejaron que fuera el propio
dirigente quien presentara su renuncia, ¿Negociada para suavizar la mala
impresión de otra cesantía? ¿Quién sabe? En casos como este, lo lógico es
suponer que nunca se sabrá, porque hubiera sido muy difícil responder algunas
preguntas engorrosas. Pero Larry Beinfest le estaba dando vueltas al
“monigote”.

Posiblemente Edwin Rodríguez no pudo
manejar situaciones de estabilidad emocional dentro del club, porque no supo
preverlas: cuando se perdió la primera serie de esta racha que nadie sabe
cuándo concluirá, se inició el derrumbe del bateo que venía amenazando desde
antes.

A
estas alturas, la inexplicable salida del equipo de Cody Ross no vale la pena
analizarla; pero le regalaron 7 millones a Javier Vázquez para contentar a… ¿A
quién? Bueno, esas cosas podían verse a la distancia como capaces de provocar
un problema, porque quedaban en el ánimo colectivo como la enfermedad crónica y
residual: para cuando aparecieran los agentes necesarios. Ross era una gran
influencia positiva en el banco, que hoy le presta sus valiosos servicios a
unos Gigantes a los que contribuyó a pasar a la Serie Mundial y a ganarla.
Claro que un slump colectivo es posible y una mala racha en ganados y
perdidos, lo malo es la duración que tenga, que se vaya de las manos y no se
pueda manejar, como ahora mismo.

Para iniciar la solución de los graves
problemas de los Marlins, que ya afectaron al pitcheo, primero hay que
reconocer que, cuando no existen en la plantilla los jugadores veteranos que
puedan ser estabilizadores entre el dugout y el terreno, el problema es, más
que preocupante, crítico.
Edwin Rodríguez no podía escapar a esta sublevación en silencio por
varios factores ni, mucho menos, ayudar a resolver los problemas por su
inexperiencia y porque, tal vez, los jugadores no lo creyeron capaz de empeños
mayores.

Si se decidieran por Jack McKeon, que una vez ganó con el club en medio de una racha parecida, aunque después perdió y decepcionó, estaría bien, porque este individuo sabe manejar a los jóvenes y es especialista en resolver crisis heredadas; a fin de cuentas, necesitan a alguien que pueda manejar a un club sin líder y en medio de una grave y difícil crisis interna. Pero, ensayos con otros tan inexpertos como Edwin, no; eso sería más de lo mismo y agudizaría el problema, provocando el rechazo tajante con resultados en el bajo rendimiento..

Al
modo mío de ver las cosas, esto no son dificultades técnicas de bateo ni de
otros experimentos, como cambios constantes del orden ofensivo, sencillamente,
es la explosión de la fuerza interior de los inconformes con ciertos aspectos
impuestos que, por lo que se observa, son la mayoría.

La
gerencia tiene que hacer cosas y rápido, o se pueden implantar marcas negativas
de un siglo de duración en los libros de récordes.

 

 

 

 

 

 

 

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